No te rindas ante el cansancio

Hoy vamos a meditar sobre el “Lugar de descanso”. Generalmente pensamos que descansar es sentarse sobre el sillón para leer de principio a fin el periódico, o que es leer tirado sobre la cama, aquella revista que relata santo y seña de la vida de tus artistas favoritos; también pensamos que un buen descanso sería ir de vacaciones a la playa o a la montaña o ir al cine a ver tal película o ir a tomar café con los amigos.

En realidad el descanso del que hablamos, no requiere de un lugar preciso, porque el verdadero descanso está en tu interior y depende de tu actitud que tomes ante las diferentes circunstancias o situaciones que se presenten en tu vida.

Hoy vamos a meditar sobre qué o quién es en realidad nuestro descanso cuando no podemos más, cuando experimentamos que es lo último que podemos soportar en la vida. Y para comenzar, te decimos que el lugar sagrado del descanso eres tú mismo, sencillamente porque Dios habita en ti. El descanso no lo encontrarás ni en aquella ciudad, ni en esa persona, ni en este sitio ni en algún otro. El descanso, el reposo, la paz, la alegría, la vida verdadera, la encontrarás en tu interior porque en tu interior, el Señor Dios vive en ti y no hay nada superior a Él. Nada ni nadie es superior a Dios, al Padre Celestial, al Señor Jesucristo. Ningún problema, ninguna situación por imposible que parezca de solucionar es más grande que Dios.

Dios nos convierte en lugares santos de reposo, simplemente porque El es quien es Sagrado y nos convierte a ti y a mí en lugar de oración, en lugar de reposo, en lugar en donde sucede lo más importante en la vida de un ser humano, lugar en donde se han de tomar las decisiones más importantes de nuestra vida, lugar donde se sacan las fuerzas para seguir luchando con valentía y paz el único instante que tenemos, el hoy, el aquí y el ahora.

Dios es el Lugar a donde tú tienes que ir a cada momento. Dios es el Templo que hace de ti su Morada. Y Él te ha hecho ese templo, en donde tú haces morada con Él. Pero…¿En realidad, sabemos en qué sentido la Biblia dice que Dios reposó, que Dios descansó?. Dice el libro del Génesis, que cuando Dios hizo los cielos y la tierra, después del séptimo día, como un artista que se hace a un lado, Él descansó mirando su obra diciendo ¡Pero qué espectacular!, ¡Qué maravilloso!. Dios estaba satisfecho al haber creado todas las cosas, porque sabría que todo contribuiría para el descubrimiento de su amor. Por otra parte, Dios no necesita descanso es decir, no es que al haber hecho la creación dijera: ¡Estoy bien cansado!, ¡Hay qué tomar vacaciones porque esto estuvo duro!. No. Dios es Dios, Él no se cansa.

Él es Todopoderoso y todo lo hace por amor y para que nosotros experimentemos ese amor y seamos realmente felices aún en medio del cansancio, aún en medio del dolor.

Cuando la Biblia nos habla del reposo de Dios no lo dice en relación a una inactividad sino más bien nos dice que el reposo de Dios fue para disfrutar, para satisfacer su corazón con todo lo que había hecho. Podemos entonces decir que Dios encuentra el reposo en Él mismo y en Él, el ser humano encuentra su reposo, de ahí que Agustín de Hipona exclame: “Nos hiciste para ti y nuestro corazón inquieto no descansará hasta que repose en ti” ?. En el libro del Éxodo 33,14 el Señor Dios hoy te dice: “Yo mismo te acompañaré, mi Presencia irá contigo y te haré descansar”

En Números 10, 33 leemos que “Cuando el pueblo iba hacia la tierra prometida, el cofre del pacto del Señor iba delante de ellos, buscándoles un lugar para descansar”.

En el libro del profeta Jeremías 6,16 leemos: El Señor dice a su pueblo: Deténganse en los caminos y miren, pregunten por los senderos antiguos, dónde está el mejor camino; síganlo y encontrarán descanso”, pero ellos, mi pueblo dice: No, no queremos seguirlo”.

El Salmo 23 nos enseña a confiar perfectamente en el Señor y nos invita a decirle: Tú Señor, eres mi Pastor nada me falta. Me haces descansar en verdes pastor y me guías a arroyos de tranquilas aguas, me das nuevas fuerzas y me llevas por caminos rectos haciendo honor a tu nombre.

Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno porque tú Señor estás conmigo. Tu amor y tu gracia me sosiegan y me dan reposo.

Y en otras palabras continúa diciendo: Por ello me preparas la mesa de tu Palabra, frente a mis enemigos interiores como la no fe, la avaricia, la soberbia y el egoísmo. Viertes sobre mi cabeza la unción de tu Santo Espíritu y llenas mi corazón de tu paz hasta rebosar. Tu bondad y tu amor me acompañan todos los días de mi vida. En tu casa Señor es decir, en mi interior contigo quiero vivir siempre”.

Aquellos y aquellas que no pueden dormir es porque están pensando demasiado en sí mismos, pero cuando piensan en bendecir a otros, Dios les da descanso, Dios les da reposo. En eso está el reposo, y en segundo lugar, permítenos decirte que El reposo es Cristo. Jesús el Señor, en el evangelio de Mateo 11, 28 nos dice hoy a ti y a mi:

“Vengan a mi todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas y yo los haré descansar” y en el capítulo 12 del mismo evangelio habló de sanar a alguien en el día de reposo es decir que el mejor día consagrado al Señor es aquél en el que sin medida te amas incondicionalmente y amas incondicionalmente a cada ser humano, así como es.

¡Vengan a mi que Yo les haré descansar! Y escucha lo que sigue diciendo: “Acepten el yugo que les pongo y aprendan de mi que soy paciente y de corazón humilde; así encontrarán descanso. Porque mi yugo que les pongo y la carga que les doy a llevar son ligeros”.

En Marcos 6,31 Jesús nos dice: “Vengan vamos nosotros solos a descansar un poco en un lugar tranquilo”.

Jesús en el Evangelio de Juan capítulo 4, le había dicho a la mujer Samaritana: Dame de beber y Yo te daré a ti de beber. Le estaba diciendo: Tú me satisfaces mi corazón siendo una hacedora de mi Palabra, como Yo voy a satisfacer tu corazón con mi amor.

Cuando tú que escuchas, satisfaces el corazón de Dios, haciendo su voluntad, viviendo para Él, amándole infinitamente y amándote y amando a los demás como Él lo hace, entonces Dios te trae reposo a ti con su paz, con su alegría, con la renovación de tus fuerzas y simplemente descansas del desasosiego o división interior que trae la no fe, la avaricia, y el egoísmo que dejamos anidar cuando preferimos mirar de cualquier manera nuestra vida.

Así que si tú, que escuchas, quieres descansar, tener reposo en Dios, aprende primero a darte descanso a ti mismo, a ti misma, para que puedas dar descanso a otras personas. Escucha lo que dice el Profeta Isaías 28,12: Aquí está la calma, aquí está el descanso, que descanse el fatigado. Es como si dijese: Da reposo al cansado, y termina diciendo: “Éste es el refrigerio, pero no quisieron oír”.

Si tú estás cansado, cansada, deprimido, deprimida, que no puedas más, que sientes horrible en tu interior, que crees que ya no hay salida ¿Sabes qué?. Deja de pensar en ti. Deja de enfocarte en ti, porque este es el principio de la depresión y de todo estrés: estar rumiando las terribles desgracias –así las llamas por no vivir de fe adulta- sin querer mirar a quienes te rodean y que tal vez estén sufriendo más que tú.

Hoy, aquí y ahora, con el poder de Dios que hay en tu interior, decídete a enfocarte no en ti, sino en Jesús que pasó lo indecible en la tierra con tal de solidarizarse contigo. Decídete enfocar tu mirada además, en alguien más, porque al enfocarte en otros que sufren igual o peor que tu, vas a ir encontrando reposo, porque la Palabra del Señor te enseña que “Éste es el reposo: Dar reposo al cansado”. Busca a alguien más necesitado que tú y dale satisfacción es decir, bríndale apoyo y consuelo, entonces, tú tendrás reposo.

Mucha gente no es feliz ni entra en el reposo de Dios porque se abruman mentalmente con pensamientos negativos, cuando todo lo que necesitarían es querer vivir un día a la vez. ¡Sí!: UN DIA A LA VEZ.

La verdadera sabiduría de la vida consiste en aprovechar al máximo el día presente, el día de hoy, dejando el pasado en la manos de Dios luego de haber sacado toda la experiencia enriquecedora por muy duro que haya sido, y el futuro….el futuro, y el gran presente, es Dios. ¿Cabe preocuparse de algo?. ¡De nada!. La Palabra del Señor nos enseña que nuestra vida está escondida en Dios. Y parafraseando podríamos decir que nuestra vida está custodiada en el corazón de Cristo. ¿Temer a qué?. ¡A nada!.

Pero, hay personas que cargan sobre sus débiles hombros tres sacos a la vez: un saco pequeño, fácil de llevar: es el saco de penas, trabajos y alegrías de un solo día, el día de hoy.
Un segundo saco pesado, abrumador, es el del pasado: son esas personas que vuelven y vuelven a recordar las penas pasadas, los fracasos que tuvieron, las heridas que sufrieron siempre mirando solamente la parte negativa. Les parece imposible que puedan sacar una enseñanza positiva. Se empeñan en guardar para sí las heridas en lugar de entregárselas al Señor y ¡Echar para adelante!, por ello siempre están sangrando y nunca se curan es decir, por ello viven amargados, amargadas y nunca maduran.


Y todavía se empeñan en llevar un tercer saco muy pesado, el del futuro. Son las personas que miran el mañana con miedo, esperando siempre lo peor y se olvidan por completo de vivir el único instante de vida que tienen, se olvidan que hoy puede ser el último instante que tienen para ser feliz y hacer felices a los que los rodean.
Por ello, hoy te decimos que llevar hoy la carga de mañana unida a la de ayer, hace vacilar y tambalearse al más fuerte, pero nadie nos manda vivir así. Nadie nos manda llevar al mismo tiempo los tres sacos.
El Señor de la vida hizo las cosas mas sencillas y nos dijo: "Bástale a cada día su afán". Dios nuestro Señor creó el día para trabajar, luchar y sudar con paz y esforzarnos y creó la noche para dormir, descansar reparar las fuerzas y olvidar.

Así en realidad la vida consta de un solo día. Cada noche podríamos decir que nos morimos por unas horas cuando dormimos, para resucitar nuevamente al despertar por la mañana.

¿Porqué no vivir un solo día a la vez reposando las 24 horas del día en el amor del Señor? El pasado ya pasó, no volverá; déjalo en paz. Si puedes sacar de tu pasado alguna buena lección, hazlo y deposita todo lo doloroso en el corazón amoroso de Jesús, para que su gracia vaya convirtiendo todo en amor, en vida, en madurez.

Nada ganas recordando negativamente tus problemas y amarguras del ayer. El futuro por otra parte aun no llega, no sabes si llegará. ¿Para qué te preocupas?.

Lo único que tienes, lo único de lo que eres dueño, dueña es de este día, de este instante, por lo tanto vive y disfruta como si fuera el único día que vas a tener.

Tenia razón aquel poeta cuando decía "Mira a este día porque es la vida, la mismísima vida de la vida. En su breve curso están todas las verdades y realidades de tu existencia: la bendición del desarrollo, la gloria de la acción, el esplendor de las realizaciones. Porque el ayer es solo un sueño y el mañana solo una visión, Pero el hoy bien vivido hace de todo ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza, mira pues bien a este día, míralo con amor.

Ante una tarea dura o un trabajo difícil, por lo regular pensamos que durará toda la vida. Nos abrumamos con un peso que no existe más que en nuestra loca imaginación. ¿Por qué no aceptar el reto de lo cotidiano?. ¿Por qué no dejar reposar el corazón en Dios y desde Dios hacer con infinita paciencia lo que el día de hoy me presenta?. Vive un día a la vez. Sólo un día: Hoy, ahora. No te abrumes pensando por toda la ropa que lavarás durante tu vida. Piensa sólo en la de hoy. Igualmente no pienses en todos los ladrillo que levantarán el edificio, piensa en los que tienes que poner hoy.

No pienses cuántas veces vas a perdonar al que es difícil porque sufre, simplemente, perdónale y compréndele hoy. Entonces, encontrarás reposo en tu alma.

¿Sabes? todo mundo puede soportar su carga, por pesada que sea, hasta la noche; todo el mundo puede realizar su trabajo, por duro que sea, durante un día. Todos pueden vivir, pacientemente, de modo amable y sano hasta que el sol se ponga y esto es realmente lo que la vida significa: vivir el día de hoy con excelencia es decir, con amor.

Tienes un día de vida y nada más. Con él puedes hacer maravillas o destruirlo. Lo que no puedes es vivir una semana, un mes, un año a la vez. Se vive HOY. Por ello en estos cursos siempre te estaremos invitando a no rendirte nunca ante nada, ni ante lo más difícil pues recuerda que para Dios, no hay nada, pero nada imposible.

Cuánto más conoces a Jesús, cuánta más intimidad tienes con Él, más sabes por qué te dice las cosas en su Palabra. Cuánto más eres como Jesús, más reposo, más paz, más tranquilidad, más anchura de espíritu y tranquilidad mental tienes. Es decir, que no hay vida más feliz que saberte de Cristo.
No hay vida más feliz que saber en las Manos de quién está tu vida. No hay vida más feliz que volverte cada momento de tu día al Señor. No hay vida más feliz que confiar en Él. No hay vida más feliz que aquella en la que no se espera nada de nadie y que sí lo esperas todo de Dios y de ti mismo, de ti misma. No hay vida más feliz que conocer al Padre Celestial. No hay vida más feliz que conocer a Jesucristo. No hay vida más feliz que vivir en el amor de Dios.

En todo el mundo y aún más, en todo el universo entero, no habrá nada ni nadie que pueda hacer que tu corazón esté en reposo como lo puede hacer Dios, el Señor, porque el que tiene su corazón apegado a Jesús, va a aprender cómo vivir esta vida con Sabiduría y libertad verdadera.

Cuando el ser humano no descansa, es porque está apartado de su Señor. O ¿No es verdad que cuando te sientes temeroso, temerosa, olvidado, olvidada de todos, desalentado, desalentada, metido, metida en el torbellino negro de la depresión y sumergido, sumergida en lo que te hacen o dicen los demás, es porque te has olvidado de tomar la Palabra del Señor?. ¿Verdad que fácilmente te olvidas de orar con el corazón?. ¿De leer calmadamente un fragmento del evangelio, o de algún salmo y escucharle con paciencia para permitir que Él con su gracia y su acción amorosa vaya regando la tierra seca de tu corazón y calme la tempestad furiosa de tus pensamientos sin control?.

Cuando el ser humano vuelve a su Señor, está en descanso y no hay nada en el mundo que lo pueda derrotar. El hombre, la mujer que vuelven su mirada constantemente a su Señor, pueden vivir la vida de una manera más fácil. Entienden por qué el Señor le llama “El yugo fácil”, “La carga ligera”, porque saben que Él es el descanso, el reposo, el amor que pacifica y dulcifica todos los momentos por más duros que parezcan. Sin Cristo, el ser humano nunca tendrá paz en el corazón. Sin Cristo la gente se vuelve loca de dolor. Pero con Cristo la gente se vuelve loca de amor. ¡Qué gran diferencia hace la fe!.

Los seres humanos van a terapias, van a cursos de superación personal, y corren detrás de éste o de ésta, o hacen esto y esto otro o se escudan en esto y más allá, cuando Jesús simplemente nos dice: “Vengan a Mi” porque cuanto más se relacionen conmigo, descansarán. Y quien tiene a Cristo, no sólo tiene vida, sino vida abundante, reposo en Él, porque sólo Cristo puede dar reposo al cansado y sólo Cristo puede dar una sonrisa al moribundo y perfecta paz al que no ha sido sanado, porque cuando la fe es grande y es grande porque se ama mucho, se sabe que Jesús vive y que nos levantará de la fosa más fatal.

Por otra parte, el reposo tiene un precio. Para el apóstol Pablo, el poder vivir profundamente a Cristo, tuvo un precio: perder todo lo que antes tenía, su reputación, su apellido, su posición. Con esto podríamos decir que el que se aferra, nunca pasa a cosas mejores.

Hoy cabría preguntarnos si como el pueblo de Israel, ¿Nos aferramos al egoísmo, a las heridas, a lo negativo, a la no aceptación de lo doloroso en la vida, a la angustia y ansiedad, a nuestras limitaciones, a nosotros mismos, o humildemente y con la fuerza de Dios vamos, voy, vas en busca de la tierra de la promesa que comenzará a ser una realidad en nuestro corazón, cuando tu y yo decidamos querer vivir el amor, la sabiduría, por medio de nuestra inteligencia iluminada de la Palabra del Señor?......

Dios, nuestro Padre Celestial, no escatimó nada para que los seres humanos tuviéramos reposo en nuestro interior y nuestro corazón no estuviera dividido con luchas internas, por ello nos dio a su Hijo Único y con Cristo, nos lo ha dado todo.

Mi hermano, hermana que escuchas: Para poder ganar, se necesitan deseos de querer ganar, y para poder vivir el reposo en Dios –aunque es una gracia- necesitarás desearlo profundamente, pero también necesitarás querer guardar tu tiempo para Dios. Si Dios te lo da todo, ¿Por qué tu no quieres hacer lo que puede hacerte realmente feliz, es decir: ¿Orar y amar?.

Mucha gente dice: Ore por mi para que pase el examen en la escuela. Ore por mi para que mi hijo sea menos rebelde. Ore por mi para que pueda dejar a mi amante. Ore por mi para que sea dulce en mi carácter…y que pidan oración de intercesión está muy bien, pero en realidad cabría preguntarles: ¿Estás estudiando todos los días las horas suficientes?, y a la mamá del hijo rebelde podríamos preguntarle si ha tratado de descubrir ella misma sus heridas personales y con la gracia de Dios está haciendo todo para irlas sanando, si se retira a orar diariamente, si durante el día busca lecturas o casetes de pláticas que le ayuden a crecer interiormente o prefiere sentarse a mirar sin piedad de sí misma todas las telenovelas que ofrece el consumismo y calla con más ruido sus propios ruidos que le hacen tener actitudes negativas con su hijo rebelde y que por cierto es rebelde porque ya lleva heridas profundas?.

A aquella persona que sabe que debe dejar a su amante, cabría preguntarle si en realidad desea vivir una vida auténtica o quiere continuar engañándose sobre todo a sí mismo, a si misma…. Y por último a aquella persona que pidió que orásemos porque su carácter fuera dulce como el de Jesús le preguntaríamos: ¿Lo deseas realmente? Te retiras a orar como Jesús para dejarte iluminar por su Palabra y sobre todo, pones al amor en práctica durante el día aunque le duela a tu amor propio herido?.

En realidad vemos -como dijimos-, que el reposo tiene un precio: el precio de tomar con responsabilidad y fe adulta la vida. El reposo tiene el precio de creerle a Dios. La Palabra del Señor en Romanos 10, 9 dice que “Si con tu boca reconoces a Jesús como Señor y con tu corazón crees que Dios lo resucitó, alcanzarás la salvación”. Y creer es poner en práctica el amor, pues la fe sin obras, está muerta”.

Dios quiere en ti una mente positiva, una mente despierta, una mente limpia de todo lo que pueda apartar tu mirada de Jesús. El reposo en Dios, dependerá pues de las decisiones que tomes en la vida, como también dependerá de creer que en el Señor eres más que victorioso, victoriosa, y ¿sabes?, aunque andes por valle de sombra y de muerte, pelea la batalla valientemente sabiendo que Cristo ha vencido por todo lo que tu pasas ahora mismo y no te rindas ante el cansancio.
No te desanimes, sube el primer escalón con fe. No tienes que ver toda la escalera, simplemente sube el primer escalón y luego el segundo y así cada vez. Uno por vez. Súbelo con entrega y confianza en ese Padre amorosísimo que está llevándote en sus manos a la cima del amor. Si te asalta la duda, si la tristeza golpea a tu puerta, si te hiere la calumnia, levanta la cabeza con coraje santo y contempla tu corazón, es decir, ese cielo luminoso y tranquilo donde está Cristo esperando a que te vuelvas a Él. Y aunque el cielo estuviera cubierto de nubes, tú sabes que éstas pasarán, y que tu cielo volverá a estar despejado.


Sigue siempre adelante, conservando tu mirada en Jesús, porque sabes que su gracia hará que las nubes de la existencia pasen y brille de nuevo el sol de la alegría en Él. El minuto que estás viviendo ahora, es el más importante de tu vida, donde quiera que te encuentres. Presta atención a lo que estás haciendo hoy, aquí y ahora. El ayer ya se fue de tus manos. El mañana todavía no ha llegado. No agobies tu alma con pensamientos inútiles. Vive el momento presente, porque de la actitud que tengas ante él, dependerá cómo será tu mañana. Procura aprovechar al máximo el momento que estás viviendo, sacando toda la utilidad que puedas para perfeccionarte siempre más sobre todo, en el amor. Reconoce y acepta que no todo lo que nos cansa y nos causa dolor es, forzosamente, un mal.


Ten confianza siempre en el Padre Celestial que sabe sacar el bien de lo que nos parece mal. ¡No desesperes! Confía y no te rindas ante el cansancio. No te dejes abatir por la tristeza. Todos los dolores terminan. Espera que el Señor con sus manos llenas de bálsamo, traiga alivio. La acción de su gracia es infalible y nos guía suavemente por el camino seguro, aliviando nuestros dolores, así como la brisa suave mitiga el calor del verano.


¿Por qué no comienzas ahora mismo a dejar de ver lo que te falta y comienzas a poner tu atención y agradeces infinitamente por todo lo que tienes?


Ser agradecido, agradecida, es abrir el canal para que la abundancia Divina descienda sobre ti. Abundancia sobre todo, en el amor. Por último, permítenos contarte el siguiente relato, de un náufrago que en una tempestad perdió su barco y todas sus pertenencias, menos la vida, ni la capacidad de creer y esperar con valentía.

El único sobreviviente de un naufragio llegó a la playa de una pequeña y deshabitada isla. Sin darse por vencido por el cansancio de una vida solitaria, con toda su fe, oró al Señor Dios que fuera rescatado, y cada día miraba y miraba el horizonte buscando ayuda, ayuda que por cierto, no parecía llegar.

Cansado, finalmente decidió por construirse una cabaña de madera para protegerse de la lluvia y el calor y para poder almacenar sus pocas pertenencias. Entonces un día, al ir caminando por la isla en busca de alimento, regresó a su casa para encontrar su cabañita envuelta en llamas, con el humo ascendiendo hasta el cielo. Lo peor había ocurrido, lo había perdido todo. Quedo anonadado de tristeza y rabia que le vino de haber quitado su mirada de esperar contra toda esperanza. Por ello exclamó desde la insensatez al Señor Dios: "Pero…¿Como pudiste hacerme esto?"

Sin embargo, al día siguiente lo despertó el sonido de un barco que se acercaba a la isla. ¿Sabes qué?. Habían venido a rescatarlo. El cansado hombre preguntó a sus salvadores: ¿Como supieron que estaba aquí?" a lo que contestaron ellos: "Vimos su señal de humo".

La enseñanza que podemos sacar es que es fácil descorazonarse cuando las cosas marchan mal, pero no debemos desanimarnos nunca porque el Señor Dios trabaja en nuestras vidas aun en medio del dolor y el cansancio. Recuerda: la próxima vez que tu cabaña se vuelva humo, puede ser la señal de que la ayuda y gracia de Dios viene en camino. No te rindas nunca.

MOMENTO PRECIOSO DE ORACIÓN

En una actitud orante……..

Señor, que bueno eres para el que te busca y para el que te encuentra. Lo maravilloso es que nadie puede buscarte sin haberte encontrado antes porque tú ya saliste al encuentro. OH Señor…¿Quién es el que busca la vida y desea gozar días felices? He aquí que en tu ternura, me muestras el camino de la vida.


OH Dios Santísimo: La eternidad ahora mismo se encuentra en mi presente porque ahora mismo estás en mi…. Tú, OH Eternidad insondable, te hallas en la palma de mi mano, como fuego ardiente en mi corazón que quiebra esas barreras que me impiden ser como tu, un abismo de amor misericordioso, un abismo de bondad y compasión.


Tú, duermes y reposas en mi pecho ahora mismo, y te haces presente en la vida cuando dejo que tu sabiduría se derrame por medio del amor. OH Señor….Tú en mí y yo en Ti, ahora mismo….amándonos. Estoy contigo Jesús…..y tú estás conmigo…..y los dos….estamos en el Padre…..y los tres….somos uno en el Espíritu de Amor…..
Señor: tu voz divina se oye en el Paraíso de mi ser……y mira lo que exclama tras estar experimentando una auténtica transformación…..


Lo que llamé horrible y doloroso se ha vuelto la más grande gracia.
«Lo que llamé cruel e injusto ha dejado mi corazón misericordioso. OH Señor, veo a la Misericordia misma que eres tu, dentro de mi ser, que por tus llagas has sanado.
Lo que llamé sin salida y limitado, hoy con tu amor se ha vuelto apertura anchura y libertad. Pues contigo en mi corazón, siempre encontraré respuesta, plenitud y salida. Lo que era en mi impotencia y fragilidad se ha vuelto fortaleza y sabiduría. Gracias Señor por toda esta riqueza….


Ahora se que vivir en espíritu y en verdad, es vivir para ti Único Dios verdadero y para Jesús, mi amado especial a quien no puedo ver con los ojos de la carne, pero sí puedo vivirle con los ojos de la fe, de la esperanza y del amor.
Gracias Oh Padre, por hacer con Jesús una morada en mi en donde tu Dios Trinidad, reposas y yo reposo en un abrazo sin límites fuera del tiempo y de todo lo creado. Para Luego vivir mi vida, minuto tras minuto en tu Presencia amorosa y tratar con el más grande cariño a cada ser humano, a cada animalito, a cada ser viviente e incluso a las cosas que me prestas para que me desenvuelva como hijo tuyo, como hija tuya, mientras peregrino por este mundo,
Señor, han cesado los ruidos del desaliento, del cansancio, de la angustia y del sin sentido de vivir y ha comenzado la canción del corazón que canta el amor.


He emprendido el camino empujado por tu gracia y por la sed y nostalgia de ti. Dios inmensamente amoroso.
Por ello, he querido comenzar este momento íntimo contigo, descalzando mis pies de la no fe, para entrar en la dinámica transformante del creer, pues sólo así los ruidos se han convertido en un silencio amoroso y sosegado. Ya no quiero más prisas, Oh Padre….Oh amado Jesús, sino sólo vivir en tu amor. Me estabas esperando….simplemente para decirme: Abandónate a mi amor y confía en Mi tu Dios…..Gracias Jesús por invitarme a descansar y reposar en ti….
Gracias por la mirada serena que me das y por el corazón plenamente liberado, que ha entrado sin miedo en el mundo del silencio interior, aquél que está poblado de amor incondicional.
Mi Dios y mi todo……..

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No te rindas ante el cansancio

La fuerza de creer

No te rindas ante los pensamientos negativos #1

No te rindas ante los pensamientos negativos #2

No te rindas ante el temor

No te rindas ante la frustración

El miedo viene de lo que oigo

No te rindas ante la duda

LA FUERZA DE CREER


Comenzamos este tema tan importante, diciendo que hay una crisis de adolescencia espiritual en muchos de nosotros los seres humanos y esta crisis exigirá, si queremos crecer interiormente, de nuestra intervención personal de una manera inteligente y libre para poder llevar a cabo el proceso que se da en el camino hacia la madurez sobre todo, madurez en Cristo Jesús nuestro único Salvador y por lo tanto para poder llevar a cabo el proyecto de Dios sobre nuestra vida que es el Amor.


Hoy en día habemos muchos adolescentes y aún niños por las calles, en los negocios, en las oficinas gubernamentales, en los hospitales, escuelas, donde quiera que vamos pues aunque en el registro civil digan que algunos ni siquiera están registrados porque no han nacido aún y para otros nuestra acta de nacimiento diga que tenemos 30, 40, 50, 60, 70 u 80 años, otra cosa dicen nuestras actitudes reflejando nuestra corta edad espiritual. El Apóstol Pablo, en su 1ª Carta a los Corintios 3, 1-3 dice: “Cuando yo era niño, hablaba como niño, sentía como niño, razonaba como niño. Pero al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño”.
Hoy, aquí y ahora, para ti será muy importante que comiences a discernir, pero para poder continuar, será necesario que entendamos qué significado tiene esta palabra discernir.


La palabra discernir viene de la raíz chernere que significa separar, cernir, como cuando tienes un cedazo es decir, un aro al que va pegada una tela metálica o de cerdas de plástico o tela, que utilizamos para cernir la harina o el suero del queso por ejemplo. Así que sabiendo esto, cabría ahora preguntarnos: ¿Cómo discernir, como saber escoger entre un pensamiento positivo, cargado de fe, y un pensamiento negativo que ha surgido de un rencor guardado o de una antipatía que bota de una herida de rechazo o de cualquier tipo, que ha estado guardada en el subconsciente tal vez desde el vientre materno?.
¿Cómo discernir lo que es comportamiento infantil y qué es lo que no debemos fomentar en nuestra mente para que a cambio ejercitemos las actitudes evangélicas es decir, las actitudes de Cristo, actitudes por cierto de hombre maduro?


Por otra parte, vivir al estilo de Cristo y poder discernir entre el bien y el mal, es gracia, pero también es esfuerzo humano, es tener buena voluntad, es querer y desear profundamente amar al estilo divino y este esfuerzo –dirá Agustín de Hipona- ya es gracia. El Apóstol Pablo dice: ¿“Qué tienes de bueno que no hayas recibido de lo Alto?. Si meditamos con detenimiento esta frase. “Qué tienes de bueno que no hayas recibido de lo Alto?, podemos descubrir un aspecto muy importante sobre la fe:


La verdadera fe nos provoca, nos invita, nos lleva a tener una actitud humilde, pues sólo los humildes –dice Jesús- heredarán la tierra es decir, sólo los humildes podrán ver al Padre Celestial alimentar a las aves del campo y dar vestido a los lirios silvestres. Sólo si miras desde la humildad, reconocerás que Dios siempre ha sido fiel en tu vida y que en realidad somos los seres humanos los que fallamos en la decisión de querer salir delante de querer vivir el amor.
Por otra parte, déjanos decirte que no hay hombre sobre la tierra completamente maduro, porque en realidad toda la vida humana representa un continuo crecimiento hacia la madurez plena y por otra parte, si la pregunta fue: ¿Cómo discernir lo que es comportamiento infantil y qué es lo que no debemos fomentar en nuestra mente para que a cambio ejercitemos las actitudes evangélicas es decir, las actitudes de Cristo, actitudes por cierto de hombre maduro?, tendremos que mencionar algunos signos de inmadurez.


Los signos de inmadurez se caracterizan así: egoísmo, rencores y prejuicios, rabietas, patadas, gritos, golpes, sentimientos de inferioridad, preocupación excesiva por la opinión que los demás tengan de nosotros, la dependencia excesiva hacia otras personas, e incluso a los padres o hijos o a la familia entera, actitudes de rebeldía e ira, intimidar a otros, negativismo, cerrazón, crítica destructiva, infidelidad en todos los aspectos, sobre todo infidelidad a sí mismo, a sí misma, humillación a otras personas, coqueteos y nuevas conquistas cuando ya se es casado, casada, recurrir a puertas falsas como el cigarro, el vino, la droga etc.
El apóstol Pablo en su carta a los Filipenses 2, 1-5 hoy nos dice: “Así que, si Cristo los anima, si el amor los consuela, si el Espíritu está con ustedes, si conocen el cariño y la compasión, llénenme de alegría, viviendo todos en armonía, unidos por un mismo amor, por un mismo espíritu y por un mismo propósito. No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo. Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros. Tengan ustedes la misma manera de pensar que tuvo Cristo Jesús”.


Si analizamos más profundamente esto, diríamos que los signos de madurez se reconocen en la habilidad que una persona desarrolla en cuanto al entregarse a los demás, en cuanto al llevarse bien con ellos, en cuanto a establecer metas realistas, en el ser discretos, en la flexibilidad y adaptabilidad, en la estabilidad emocional, en saber diferenciar las cosas importantes de la vida de entre aquellas que carecen de importancia. Mucha gente, al enterarse de todo esto que estamos diciendo dice. Sí, todo esto suena muy bonito, pero es imposible. Yo soy así, yo ya no cambio, tú no sabes todo por lo que he pasado. Todo esto me parece una mentira, un engaño pero permítenos decirte que la Palabra del Señor dice que “Todo es posible para aquél que tiene fe”.
El nombre de fe en griego es parrisía y significa " Confianza, seguridad”. En el Nuevo Testamento, la fe, tiene generalmente un sentido positivo: es decir, que la fe, es la seguridad infundida en el corazón del hombre por el Espíritu de Dios, para que pueda aceptar la Revelación de este amor de Dios y para que pueda dar testimonio de la vida divina que está escondida en él.


La fe, es la creencia basada no en la razón sino en la experiencia que se tiene del amor incondicional y gratuito de Dios. La fe es al mismo tiempo un don de Dios y un acto humano por medio del cual quienes tenemos la fortuna de creer, nos abrazamos personalmente a Dios, quien nos ha invitado a cada ser humano, a darle nuestra respuesta, y libremente consentir, aceptar y asumir la verdad absoluta que Dios nos ha revelado. Y esa verdad absoluta que Dios nos ha revelado, es su amor encarnado: Jesús de Nazareth.


Hay personas que leen la Palabra de Dios no como Palabra Divina, sino como palabra humana, queriendo encontrar el motivo precisamente para no creer, y así encontrar el pretexto ideal para seguir gritando y maltratando a otros y para seguir odiándose a sí mismos y no crecer en al amor, porque temen a la responsabilidad de tomar en serio el reto de vivir con autenticidad y paz mental. Hay quienes leen la Palabra de Dios, como palabra inventada por el hombre como respuesta al vacío existencial del corazón humano pero, ¿Sabes?, nosotros preferimos creer. Y aunque todo nos dijera que Dios no existe, personalmente te digo, que yo seguiría creyendo, porque baso mi fe en ese Dios que me ha salvado de mi misma; en ese Dios que me dio la capacidad de ser feliz aún en medio del dolor.
Prefiero creer y seguir caminando en medio de la lucha, hacia una liberación interior que se da cada día por la gracia de Dios, porque Él es infinitamente misericordioso, amoroso, delicado, tierno, atento siempre a lo que el ser humano necesita y es siempre fiel. Así que, en ti está querer comenzar a creer o querer seguir creyendo siempre en la fidelidad de Dios, aunque veas a los hombres ir a conquistar el planeta más lejano de la tierra y sin embargo no es capaz de conquistar su corazón para Dios, yendo cada vez más lejos del amor y la comprensión, prefiriendo hincharse de soberbia antes que vivir el amor.


Hoy, aquí y ahora, decídete y prefiere seguir creyendo siempre en la fidelidad de Dios aunque veas a unos niños arrastrar a un perrito de escasos 3 meses hasta hacerlo quedar sin piel y quemarlo vivo, porque ya a su vez esos niños han sido golpeados porque ya han sido humillados. Prefiere seguir creyendo aunque sepas que unos papás abusaron de su hija y la mataron. Prefiere seguir creyendo aunque veas que el consumismo atrapa a mentes humanas débiles por heridas en su subconsciente buscando salidas falsas que le dejan más derrotadas. Prefiere seguir creyendo aunque el hombre no quiera convertir su corazón a Cristo, al Amor verdadero, porque mi fe y tu fe, no se basa en hechos humanos sino en el infinito amor que nos ha tenido el Padre al darnos a Jesús quien nos amó hasta el extremo de morir en una cruz y se nos manifiesta a diario con el hecho sólo de nuestra propia existencia, de poder respirar, de poder amar.

Prefiere creer y basar tu fe en la experiencia que tienes de ese Amor Único que te presta vida para disfrutarlo a pesar de las situaciones más difíciles. Prefiere creer y esto mi querido hermano, hermana que escuchas, es un don, una gracia que hay que querer vivir, porque la fe necesita de mi decisión personal, de tu decisión personal, siempre frente a una disyuntiva cada momento, cada día: ante creer o no creer.

Sin la fe, es imposible vivir y por ello Dios nuestro Padre nos la ha regalado. Sí, la fe es un regalo Divino y el significado cristiano de la fe, según la Palabra de Dios en Hebreos 11,1 es: "La certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve." Y el apóstol Pablo en su 1 Carta a los Corintios 2,5 nos alerta cuando dice "Que su fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios."

El Evangelio es rico en ejemplos de hombres que se acercaron a Cristo por fe y quedaron transformados. Bartimeo es uno de ellos, así que será bueno que analicemos su experiencia de Cristo considerando quién era Bartimeo, lo que hace para llegar a Cristo y los frutos que alcanza. Escucha con mucha atención y fe:
Marcos 10, 46- 52 nos dice que Llegaron a Jericó y cuando Jesús ya salía de la ciudad, seguido de sus discípulos y de mucha gente, luego de haber logrado la conversión de Zaqueo. Ahora se alejaba de la ciudad por la calzada o camino que llevaba a Jerusalén. Toda la ciudad lo conocía y una muchedumbre grande le seguía. Esa gente no iba precisamente en orden y silencio.

Cerca de la calzada por donde iba pasando el Maestro un pobre ciego que pedía limosna junto al camino escucha el tumulto. Pregunta a alguien de qué se trata. Y le responden. "Es Jesús el Nazareno, el Profeta de Galilea que está pasando por aquí" Jesús, seguramente habría escuchado ya todo lo que los hombres decían sobre Él: “Predica una doctrina nueva y con autoridad. Cura a los enfermos, y ha dado de comer a las multitudes. Incluso ha resucitado a algún muerto”...

¿Sabes mi hermano, mi hermana que escuchas?, Bartimeo seguramente llevaba una vida sumida en tinieblas. La ceguera le había obligado a pedir limosna. Llevaba una existencia miserable, sobre todo, por el rechazo que muchos le hacían, pues, no podía valerse por sí mismo. Pobre, ciego, humillado. Necesitaba de alguien que le llevara, alguien que le diera algo de comer, alguien que le limpiara... ¡Cuántas veces le habrían hecho notar que era una carga, una molestia, un estorbo! Y seguramente, el dolor moral de la ceguera le mordía el alma. Y así un día, y otro, y otro...y toda una vida. Pero….. hoy, pasaba cerca de él el Maestro de Galilea. ¿Acaso podría ese Jesús? ¿Le ayudaría? ¿Cuándo se había escuchado que alguien curara a un ciego?.

Seguramente un ciego estaba condenado a vivir envuelto en sombras hasta su muerte, sin ninguna esperanza. Sin embargo, ¿no había este Profeta curado también a otros enfermos incurables?

Y si era el Mesías, ¿no tendría un poder especial, de Dios? Y empezó a gritar y a decir: "¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!

Fijémonos que Lo primero que hace Bartimeo es reconocer su situación. Sabe que necesita ayuda y la pide. Se da cuenta de que está cubierto de males, pero no quiere encerrarse en sí mismo. Pide con humildad un favor. Empezó a gritar. Y ¿Sabes? un grito no es un lamento inútil ni un alarido de desesperación. No. Su grito está lleno de fe. Grita confiadamente. De lo profundo de su alma surgen con fuerza las palabras, sencillas, breves, doloridas. Palabras transformadas en oración sincera y suplicante a la que Dios no puede resistirse.

Su grito no era una simple petición de ayuda. Era mucho más. Estaba gritando una auténtica profesión de fe: ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí! Es decir, le dio a Jesús el título mesiánico de Hijo de David. No para adularle o hacerle la barba es decir por conveniencia, no, sino porque está convencido de que sólo el Mesías tendría suficiente poder divino para abrir los ojos a un ciego.

Y esa fe fue una fe probada, una fe, que pasó por el crisol, por el fuego de la purificación, para que luego se convirtiera en una fe adulta, en una fe que no se apoya en nada ni en nadie más que en sólo Dios, para que esa fe, luego supiera y quisiera dar testimonio del amor fiel de Dios.

Pero volvamos a nuestro relato. Era difícil que Jesús lo escuchara desde el inicio, ya que estaba rodeado de una numerosa muchedumbre que hacía barullo. Y, por si el ruido armado por la turba fuera poco, la gente, con esa maldad y desprecio tan propios de las masas, lo amonestaba, y le advertía de mala manera que guardara silencio. Pero él, no se desanima y comienza como nunca antes lo había hecho, a mirar interiormente, a mirar con fe. La dificultad, lejos de sumirle en el hoyo negro de la desesperación y depresión, le estimula y le enardece y le lanza a gritarle a Jesús aún más fuerte.

Y Jesús, se detiene y dice a los que están junto a él: Llámenlo. Bartimeo, No había terminado de escuchar que Jesús lo llamaba, cuando arrojando a un lado su manto, dio un salto y llegó a Jesús. Bartimeo no se puso a pensar que como estaba ciego tendría que caminar con cuidado para no caerse, o que necesitaba de un lazarillo es decir, de alguien en quién apoyarse, ni se puso a pensar que sería mejor que viniese Jesús a donde él estaba, en lugar de llamarlo... ¡No!.

Bartimeo actúa, pone a caminar su fe y se pone todo él en camino, sin pensar en el esfuerzo, y simplemente, escucha la voz de Jesús y la sigue con confianza. Jesús le pregunta, ¿Qué quieres que haga por ti? A lo que el ciego responde: Maestro, quiero recobrar la vista. Jesús le dijo:
Puedes irte, por tu fe has sido sanado y en aquél mismo instante, el ciego recobró la vista y siguió a Jesús por el camino.


¿Sabes?, Jesús escucha complacido al que ya no es pobre, sino rico por su fe y por ello, le llena con plenitud sus esperanzas. No sólo las que tenía de recobrar la vista, sino todas las esperanzas que Bartimeo tenía como ser humano. Por eso, después de recibir el don de la vista, lleno de gratitud y amor por Jesús, como quien ha encontrado a quien da sentido real a su vida, le sigue hasta el final, por el camino.

Ésta es la fe que Jesús el Señor nos pide hoy a mi, a ti: que arrojemos a un lado el manto de nuestra limitada y raquítica "lógica" humana es decir, que no miremos superficialmente, que no pensemos como seres humanos vacíos, sino que con un salto firme, generoso, valiente y confiado lleguemos hasta Él, que está pronto para salvarnos, pero no sin nuestro esfuerzo ni sin nuestra buena voluntad. Los atletas que gana medallas olímpicas, no llegan porque sí a la meta, ni corren porque sí una carrera elegante, llena de victoria. Antes han tenido que esforzarse una y otra vez y otra vez y otra vez y muchas veces para entrenarse y llegar a la meta victoriosos.

La fe no es un sentimiento de la presencia de Dios o de la Voluntad de Dios en nuestra vida. La fe es certeza, es saber que Él es fiel, sienta o no sienta algo o nada. La fe es creer es decir es ponerse en marcha, es darse, es entregarse, es ofrendar la vida a Dios, es entregarse a Él y echarse con los ojos del cuerpo fijos en Jesús, para arrojarse en el abismo infinito del amor del Padre. Creer es dejarse conquistar por su Amor para su causa sin ofrecerle reparos es decir sin peros ni porqués. Creer es caminar, luchar, caer, llorar y levantarse, tratando de ser fiel a ese Dios que me llama y a quien no veo con los ojos físicos, pero si lo veo con los ojos del alma y por eso lo puedo ver en el amanecer, en el anochecer, en esos niños que ya han recibido heridas y que por ello son rebeldes, en mi propia existencia por dura que haya sido o sea. Porque creer es lanzarse en la oscuridad de la noche para encontrar al amor de mi alma, como dirá Juan de la Cruz cuando en su poesía escribe:

“En una noche oscura, con ansias en amores inflamada, ¡oh dichosa ventura, salí sin ser notada, estando ya mi casa sosegada; a oscuras y segura, por la secreta escalera disfrazada, ¡oh dichosa ventura!, a oscuras y segura, estando ya mi casa sosegada. En secreto que nadie me veía ni yo miraba otra cosa, sin otra luz y guía sino la que en el corazón ardía. Y esta luz me guiaba más cierto que la luz del mediodía, a donde me esperaba quien yo bien sabía, en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche que me guiaste! ¡Oh noche amable más que la alborada!. ¡Oh noche que juntaste Amado con amada, amada en el Amado transformada!. Entonces me quedé y olvidé, reclinando el rostro sobre el Amado. Cesó toda lucha y dejéme entre los brazos del Amado”.

Sí, creer es sobrellevar con alegría las confusiones, las sorpresas, las fatigas y los sobresaltos propios del existir. Es creer en la gracia que puede transformarte en un ser humano hermoso, seguro firme, porque la firmeza viene de creer, de fiarse de Dios y de confiar en Él.

En el libro del profeta Habacuc 2, 4 leemos que "El justo vivirá por su fe".Con estas palabras llenas de confianza y esperanza el profeta Habacuc se dirige al pueblo de Israel en un momento particularmente agitado y difícil de su historia. Releídas por el apóstol Pablo a la luz del misterio de Cristo, estas mismas palabras se utilizan para expresar un principio universal, es decir, con la fe es como el hombre realiza el proyecto de Dios sobre la humanidad entera: el Amor.

Habacuc en el 1er capítulo, lanza una queja contra la injusticia y dice: ¿Hasta cuándo gritaré Señor, pidiendo ayuda sin que me escuches?
¿Hasta cuándo clamaré a causa de la violencia sin que vengas a liberarnos? ¿Por qué me haces ver tanta angustia, maldad y desgracias. Estoy rodeado de violencia y destrucción; por todas partes hay pleitos y luchas. No se aplica la ley, se pisotea el derecho, el malo persigue al bueno y se tuerce la justicia.

Y el Señor me respondió así: «Escribe la visión, grábala en tablillas, de modo que se lea de corrido. La visión espera su momento, se acerca su término y no fallará; si tarda, espera, porque ha de llegar sin retrasarse. El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo por su fe vivirá.»

Y Habacuc, termina su libro en el capítulo 3 versículos del 17-19 diciendo: Aún así, esperaré tranquilo en medio de la angustia. Me llenaré de alegría a causa del Señor mi salvador. Le alabaré aunque no florezcan las higueras, ni den fruto los viñedos y los olivares, aunque los campos no den su cosecha; aunque se acaben los rebaños de ovejas y no haya reses en los establos, porque el Señor me da fuerzas, da a mis piernas la ligereza del venado y me lleva a alturas donde estaré a salvo.
El apóstol Pablo en su segunda carta a Timoteo 1, 6-8. 13-14 hoy a mi y a ti nos dice:


Querido hermano, hermana: “Aviva el fuego de la gracia de Dios que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, ni pusilánime, sino un espíritu de poder, de energía, de amor y buen juicio. No tengas miedo de dar la cara por nuestro Señor y por mí, su prisionero. Antes bien, con las fuerzas que Dios te da, acepta tu parte en los sufrimientos que vienen por causa del mensaje de salvación. Dios nos ha llamado a consagrarle nuestra vida, no por lo que nosotros hayamos hecho, sino porque ése fue su propósito y porque nos ama en Cristo Jesús. Dios que nos ama desde antes que el mundo existiera, ha mostrado su amor ahora, al venir nuestro salvador Jesucristo, que destruyó el poder de la muerte y que por el mensaje de salvación sacó a la luz la vida inmortal. Dios me ha encargado de anunciar este mensaje y me ha enviado como apóstol y maestro. Precisamente por eso sufro todas estas cosas, pero no me avergüenzo de ello, porque yo se en quién he puesto mi confianza.

Ten delante la visión que yo te di con mis palabras sensatas, y vive con fe y amor que viene de estar unido, unida a Cristo Jesús. Guarda este tesoro con la ayuda del Espíritu Santo que habita en ti”. Fíjate bien que la fe se propone como precioso tesoro, que necesito, que necesitas guardar en el corazón, en tu mente y en todo tu ser, con el poder de Dios que se recibe al orar y al amar.


Lucas en su capítulo 17, 5-10 nos dice que “En aquel tiempo, los apóstoles dijeron al Señor: Auméntanos la fe. El Señor contestó: Si tuvieran fe como un granito de mostaza, dirían a ese árbol: «Arráncate de raíz y plántate en el mar», y les obedecería. Ahora bien, supongan que un criado suyo trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de ustedes le dice: «En seguida, ven y ponte a la mesa»? ¿No le dirán: «Prepárame de cenar, alístate y sírveme mientras como y bebo; y después comerás y beberás tú»? ¿Tienen que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo ustedes: Cuando hayan hecho lo mandado, digan: «Somos simples siervos, que no hemos hecho más que lo que teníamos que hacer». Hoy el Señor nos invita a caminar por fe en la humildad de un corazón que se hace servidor de Dios y de los demás. Sólo de esta manera aumentará nuestra fe es decir, se hará férrea, fuerte, invencible.
De esta manera, vemos que la fe es tener una actitud de obediencia a la Palabra del Señor y las imágenes del grano de mostaza y de la morera o árbol, nos permiten conocer por donde habremos de encaminar esta obediencia: “Arráncate de raíz y plántate en el mar” son palabras que en el Antiguo Testamento definen la vocación del profeta Jeremías allá en el capítulo 1, 4-10 y definen tu llamado y el mío: "Mira que he puesto mis palabras en tus labios: Desde hoy mismo te doy autoridad sobre las gentes y sobre los reinos para extirpar y derribar, para arrancar y derribar, para destruir, y demoler y también para reconstruir y plantar".


La fe no es para esconderla debajo de la mesa, sino para ponerse de lámpara para que ilumine toda la casa y a todos quienes entren en ella. Todas estas imágenes nos hablan de la necesidad que tenemos de querer alimentar nuestro interior, la mente, la inteligencia, los pensamientos, la voluntad, el corazón, el ser, de positividad, que viene de creerle a Jesús y así convertirnos en hogar a donde otros vengan a encontrar a Jesús, pero necesitaré, necesitarás querer creer.
Tú tienes la decisión en tus manos: creer o no creer. Tú tienes la decisión de querer continuar creyendo en un Dios vengativo y justiciero que te manda las peores calamidades, o creer en el Dios de Jesucristo que es Padre amorosísimo y que de todo lo que nos duele, saca bienes eternos.
La fe es una actitud amorosa y esperanzadora, que viene del inmenso amor de Dios al hombre y de lo profundo del corazón del que busca sinceramente a su Señor. La fe es una manera de ser al estilo de Cristo, es amar, pues como dice el apóstol Santiago en su carta en el capítulo 2, verso 26: “Así como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe está muerta si no va acompañada de hechos” y el refrán nos dirá una vez más, “Hechos son amores y no buenas razones”.


Así que para terminar concluimos diciendo que tener fe es amar como Dios nos ama a nosotros. Es simplemente acoger una Presencia –la de Dios- que, siempre es fiel, que no falla, que no cambia, que ama siempre aunque el hombre falle, aunque el ser humano fallemos y muchas veces no queramos aceptar ese amor.. Escucha hermano, hermana: Si tu no crees en Dios, Dios sí cree en ti y ahora mismo te espera en lo hondo de tu ser, con los brazos abiertos.
Toma una actitud orante, bien sentado, sentada, con tus pies bien puestos en el piso si puedes, tus brazos y manos descánsalos sobre tus piernas, con tus palmas hacia abajo o hacia arriba o entre lazadas. Tu cabeza recta. Cierra tus ojos y respira suave, profundo y lento……Y desde esa fe preciosa que Dios te ha regalado, dile en el silencio de tu ser a tu Dios:


Señor, Hoy se que estoy ante ti y que son estos momentos los que me hacen nacer de nuevo. Hoy se que es en estos momentos de intimidad contigo en los que mi fe se hace fuerte y firme, y que si hoy vuelvo a nacer de ti por la fe, tengo el poder –por tu gracia, de vencer cualquier angustia, cualquier pena o dolor, cualquier cosa Señor, porque los que nacen de ti, han vencido ya al mundo es decir, a la no fe.


Hoy estoy seguro, segura en ti. Se que si tú estás conmigo nada me será imposible porque creo en tu amor y yo te amo también porque siempre me amas primero y por eso soy fuerte en ti y por eso puedo decirle a todo lo negativo -que yo mismo, yo misma he fomentado-, que se mueva y se vaya al abismo insondable de tu amor en donde todo es pulverizado y transformado en bien, en salud, en gozo, en alegría, en aceptación, en plenitud, en paz.
El justo por la fe vivirá es decir, el que te busca de corazón Jesús, por la fe vivirá. Ya no quiero vivir de cualquier manera, ni a mi estilo Jesús. No quiero continuar poniendo mi confianza en todo lo que no eres Tú, sino que quiero vivir a través de ti, siendo Tú, el Único centro de mi vida y la única motivación de mi vivir. Y si creer es entregarse, y si creer es tener actitud de obediencia a la Palabra del Padre Celestial, hoy me entrego a ti Jesús, y desde hoy con tu ayuda, quiero obedecer el proyecto y la Palabra de Dios que es que me deje amar por ti Jesús y que ame como tu me amas siempre, incondicionalmente.
Se Señor que tú nunca abandonas al que te busca y aún tú vas más allá: tú nunca abandonas a nadie, aunque te abandonen.
Los seres humanos te abandonamos y por eso vivimos peleando y no aceptando las circunstancias dolorosas propias de ser seres humanos caducos y nos angustiamos, porque no te buscamos a ti, Única fuente de verdadera vida.


Señor, tú reinas por siempre y estableces tu trono de amor en el corazón del hombre, y tú mismo has dicho que no has venido para juzgarnos sino para salvarnos, para que creamos que eres un Dios de amor, un Dios de dulzura, el Único Dios verdadero.
Tú Señor, eres refugio para el oprimido, descanso en momentos de angustia. Hoy te suplico no sólo por mi, sino por todos aquellos que no conocen tu Nombre ni confían en ti, que tu gracia toque los corazones más afligidos, más desesperados, más alejados de ti –sin importar en qué parte del mundo se encuentren- y que sepan que tú nunca abandonas a quien te busca, ¡Oh Amado Jesús!.
Jesús: este momento de intimidad contigo y todo el amor que por ti y por el Padre Celestial pueda brindar durante toda mi vida , lo consagro en tu Nombre, por el bien de toda la humanidad, por una humanidad fraterna, por una humanidad llena de auténtica vida, por una humanidad que te reconozca como Único Salvador.
Jesús, Hijo de Dios, ten misericordia de nosotros los seres humanos. Jesús, sánanos, Jesús sálvanos, Jesús libéranos. Amén.

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NO TE RINDAS ANTE LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS 1

 

Queremos comenzar este mensaje diciendo que Dios nuestro Padre del Cielo, de entre todos los dones que nos ha dado a los seres humanos, nos dio la capacidad de decidir qué permitimos que predomine en nuestra mente: si una programación mental iluminada por la Palabra Divina, que “Nos capacita y nos prepara para hacer toda clase de bien” como dirá el apóstol Pablo en su 2ª carta a Timoteo 3, 17 y así vivir alegres en el Señor, o una programación que nos lleve a obrar la mayor de las veces dirigidos por el egoísmo, la soberbia y la tristeza.

La programación mental negativa de nuestros antepasados, desde que éramos pequeños, trató de hacernos creer y lo creímos y lo creyeron ellos mismos, que no se puede cambiar. Hasta hay un refrán antiguo que dice: ¡Árbol que nace torcido, torcido se queda!. Pues ¿Sabes hermano, hermana que escuchas?, Mayor es el que está en nosotros, Mayor es Cristo por sobre toda programación por negativa que ésta sea; además, los seres humanos no somos árboles, somos hombres y mujeres, humanos y divinos y precisamente es en nuestra condición divina, que Dios nos ha regalado lo que la Sagrada Escritura llama: Dominio propio.

Muchas veces hemos dicho en estos cursos lo que vas a escuchar: que a esta tierra no nos enviaron desprovistos de lo que íbamos a necesitar para vivir felices, es decir, para vivir de acuerdo a la voluntad de Dios sobre nosotros que es que nos realicemos como hijos suyos, en el amor verdadero. En nuestra mente y corazón, está todo un bagaje es decir, todo un equipaje con todos los dones habidos y por haber. No nos falta ninguno, pues precisamente Jesús vino a esta tierra a instaurar, a establecer el reino de Dios en el corazón del hombre, y por ello, tenemos fe, esperanza, amor, humildad, obediencia, paciencia, perseverancia, optimismo, y todo lo más bello que te puedas imaginar.

Pero los dones por si mismos, no pueden hacernos felices si no los ponemos en práctica diariamente, cada día, cada momento. En la medida en que ejercitemos los dones y específicamente, el don del dominio propio al que nos referiremos el día de hoy, y que por cierto es fruto del Espíritu de Dios en nosotros, en esa medida, tú y yo y todo el que quiera entrar en la dimensión del Reino de Dios y la fe, podrá cambiar sus actitudes negativas, en vida, salud, solidaridad, alegría y gozo.

Pero, ¿Qué es una actitud? Es una manera de ser que se formó en mi, en ti, a base de actos que comenzaron por ser aislados, hasta hacerse diariamente de manera repetitiva, entonces se formó una actitud, un estilo de vida, una forma de ser. Por ejemplo: ¿Cómo aprendiste a mentir, a desobedecer, a gritarle y faltarle el respeto a los demás? ¿Cómo aprendiste a fornicar, a golpear, a tomar, a fumar, a drogarte, a mirar sin control la televisión? ¿Cómo aprendiste a deprimirte ante situaciones difíciles? ¿Cómo aprendiste a empolvar y hasta sepultar el amor al ponerle una y otra y otra y otra y otra capa de indiferencia, de grosería, de abuso, de desconfianza, de celos, de infidelidad, de apego enfermizo, de odio, de resentimiento?

En primer lugar, fue algo que aprendiste de otros pero también de ti mismo, de ti misma, de tu capacidad de pensar, que no supo cómo no dejarse llevar de lo que esclaviza, humilla, agobia y enferma de gravedad al alma pero, ¡Alégrate!, si durante mucho tiempo no supiste cómo hacerle para crecer y madurar interiormente, pues ha llegado la hora de que sostenido, sostenida por la gracia de Dios, te ciñas la toalla es decir, tomes autoridad sobre tus programaciones negativas y comiences de una vez por todas a fortalecer todos estos dones que son como la estructura y los músculos que apoyan al motor del alma que es el amor y que nos hacen ser seres humanos valientes, felices, sabios al estilo de nuestro amado Jesús.

Con el alma, pasa lo mismo que con el cuerpo cuando no le das ejercicio o comida nutritiva diariamente a su tiempo, y puede llegar a padecer anemia espiritual tan grave que le provoque una atrofia que la haga parecer como si estuviera muerta.

Así que para comenzar con un poco de ejercicio espiritual, el día de hoy vamos a trabajar ese pensamiento tan común como lo es el “Yo soy así y ni yo ni nadie podrá cambiarme”. Si lo analizamos, podremos ver que al decir esto, soy yo, eres tú mismo, tu misma quien se está negando la posibilidad de un cambio y posiblemente sea por una razón poderosa y es la siguiente: Todo cambio representa un reto, y cambiar positivamente cuesta, porque requerirás de querer hacerlo, de querer salir de tus falsas seguridades como podrían ser la grosería, el fugarte de ti mismo y de tu realidad por medio de la crítica destructiva hacia tu propia persona o hacia otros, o por medio de cualquier apego enfermizo como lo es un cigarro, la excesiva comida o alcohol o droga o pastillas que tomas sin más ni más y sin control o refugiarte en brazos de quien sea. Cuántas veces preferimos resolver la vida ante largas horas de televisión sin tener el valor de apagarle al control remoto, o en una discoteque o bar, o en partidos de fútbol que acaban en borracheras, pleitos y accidentes.

Al hablar de cambio, estamos hablando de construir. Vemos aquí como nos volvemos a topar con un reto, con un compromiso, con una responsabilidad. El reto del cambio de nuestra manera de pensar pesimista y egoísta, es toda una gran empresa, una gran construcción que requerirá de tiempo, de constancia, de apertura, por lo tanto de sabiduría. Y esta sabiduría la tomaremos siempre de Jesús el Señor, quien después de enseñarnos cómo conducirnos interiormente en nuestra vida y cómo conducirnos ante los demás en la parábola del buen samaritano en el Evangelio de Lucas 10, 25 y siguientes, en el versículo 37, luego de habernos enseñado cómo vivir el amor sin condiciones, nos dice: “Anda y haz tú lo mismo”.

En Juan 2, 1-5 luego de que María, la madre de Jesús le avisa a Él, que no tienen vino en aquella boda de Caná, les dijo a los que estaban sirviendo: “Hagan todo lo que Él les diga”. Si la Palabra de Dios nos habla de esta manera, es porque podemos aprender del buen ejemplo.
Pero generalmente copiamos los malos ejemplos, y raramente los buenos, porque es más fácil gritar, pero qué difícil es ser prudentes y hablar calmadamente; es fácil soltar un golpe o romper un objeto o patear o azotar una puerta, pero qué difícil es saber manejar la ira hasta convertirla en dulzura y perdón incondicional.

Cuando sabes que reaccionas agresivamente porque hay heridas no solucionadas, no sanadas pero eres consciente que en ti está el empuje divino, la buena voluntad y la gracia del Señor Dios, para poder ir transformando tu subconsciente en un lugar acogedor y de descanso y quieres salir adelante es decir, quieres paso a paso ir madurando al estilo de Cristo, el proceso aunque no sea fácil, te será más llevadero; verás como irás disfrutando de más y más victorias de Jesús sobre lo que alguna vez te obstinaste en guardar bajo montón de candados en tu subconsciente pero que hoy, por la infinita misericordia de Dios, prefieres sacarlo y depositarlo muy dentro del corazón de Jesús y con tu mente iluminada por la Palabra del Señor, tu interior en lugar de una zona de guerra, se convertirá entre victorias, luchas, y caídas, pero levantándote siempre de la mano de Jesús, en una morada de paz.

Quien niega que puedas cambiar, está diciendo que de nada sirvió que Jesús muriera por los seres humanos. Está hablando mundana y superficialmente, y sencillamente no conoce el poder de Dios ni ha experimentado su inmenso y poderoso amor sanador. Jesús vino a esta tierra a decirnos que sí se puede amar, que sí se puede ser feliz, que sí podemos moldear y cambiar nuestro carácter negativo, que el subconsciente es posible redimirlo con su gracia y que rompiéramos de una vez por todas, la cadena del desamor.

Cuentan que el dueño de una empresa le gritó al administrador, porque alguien lo había hecho enojar en ese momento. El administrador llegó a su casa y gritó a su esposa, acusándola de gastar demasiado al verla con un vestido nuevo. La esposa gritó a la empleada doméstica porque ésta rompió un plato. La empleada dio un puntapié al perro porque la hizo tropezar. El perro salió corriendo y mordió a una señora que pasaba por la vereda porque obstaculizaba su salida por la puerta. La señora fue al hospital a vacunarse contra la rabia y gritó al joven médico porque le dolió cuando le aplicó la vacuna.

El joven médico llegó a su casa y gritó a su madre porque la comida no era de su agrado, pero la madre le acarició los cabellos diciéndole: Hijo querido, mañana te haré tu comida favorita.

Tú trabajas mucho, estás cansado y necesitas de una buena noche de sueño. Voy a cambiar las sábanas de tu cama por otras bien limpias y perfumadas, para que descanses con tranquilidad. Mañana te sentirás mejor. Luego lo bendijo y abandonó la habitación, dejándolo solo con sus pensamientos...

¿Sabes querido hermano, hermana que escuchas?, en ese momento, en el que la madre del joven doctor prefiere dar cabida al amor, se rompe el círculo del odio, de hacer o abrir heridas, de griteríos y sombrerazos, dando paso a la tolerancia, a la paz, a la comprensión.

La ciencia podrá decirte que tu carácter no lo puedes modificar, que en los cromosomas, que en los genes ya está escrito lo que serás: un matón, un violador, una mujerzuela, un vividor, un golpeador, un tonto o un sabio, o un iracundo, pero Yo les digo –dice el Señor Jesús- que no he venido a abolir o a quitar la ley ni los profetas, sino a darle plenitud, es decir que Jesús respeta todo lo que los demás puedan decir, pero Él con su vida demostró que nada es imposible para el que tiene fe, que sólo el que no quiere salir de su inmadurez, de sus caprichos, de su impulsividad, de su grosería, no podrá nunca nada, más que seguir sujeto, sujeta, atado, atada al egoísmo humano, pero el que cree en Él, tendrá la fuerza para vivir como Él vivió y hará –como dice- mayores cosas que Él.

Jesús en otra parte del evangelio nos dice que el Reino de Dios exige violencia es decir, rebelión y que la puerta para entrar en el amor, en la paz, en la alegría, en el dominio propio, en la humildad, en la obediencia a la Palabra Divina, en la bondad, en la solidaridad con los demás, es angosta porque volvemos a lo que dijimos al principio: el cambio hacia la sabiduría, hacia la libertad verdadera, hacia la positividad y creatividad al estilo de Cristo, cuesta.

Muchos grandes hombres y mujeres, se han rebelado contra lo que dice la superficialidad y han escuchado, la voz de la fe, la voz de la confianza en Dios, la voz de la esperanza, la voz de la positividad que está en su interior, en vez de escuchar a todo lo que podría obstaculizar y terminar la construcción de un carácter adaptable, abierto, maduro, como la no fe, la soberbia, el egoísmo, la no intimidad con Dios en la oración del corazón, y el desaliento.

Un autor español dijo: “Yo soy yo y mis circunstancias” e incluso se ha llegado a decir que uno es lo que piensa o que uno atrae lo que piensa. Quizá esto tenga algo de cierto, pero ¿sabes? este no es un curso de superación personal vacío de espiritualidad, en el que hacemos a un lado la fe, no.

Quienes creemos en Jesús, firmemente sabemos que ningún ser humano ha quedado fuera del plan de Dios y que no estamos solos, a merced de las limitaciones humanas, por ello una vez más te decimos: Dios ha tenido un plan hermoso para cada uno de los hombres y mujeres que habitamos este planeta y ese plan ha sido realizado en Jesucristo a quien el Padre Dios le ha dado toda autoridad y todo dominio para rescatarnos absolutamente de todo lo que nosotros mismos nos ponemos como limitantes.

A lo que queremos llegar con todo esto es a que te des cuenta de la importancia de vivir una vida profunda desde la fe adulta, de la importancia de tener una buena y gran relación con el Señor Dios y de la importancia que tendrá el que comiences a generar positividad y pensamientos creativos, iluminados por la Palabra del Señor.

Para nosotros, dominio propio no significa reprimirse sino actuar con sabiduría al estilo de Cristo. Y Cristo es Mayor que todo lo que puede estar a tu alrededor y dentro de ti, por ello es que una vez más te recordamos: Sí quieres, puedes moldear y cambiar tu carácter y Jesús nos dirá en el evangelio de Marcos 8, 34.35: “Si alguien quiere ser discípulo mío, si alguien quiere ser perfecto en el amor, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierda la vida por causa mía y del mensaje de salvación, la salvará” Y en otra parte dirá: unos darán fruto al 30, al 70 o al 100, según su capacidad y nosotros parafraseando diremos, y según su dedicación y perseverancia.

Por otra parte, ni tu ni yo, podemos decir lo siguiente: “Lo que yo soy o yo hago, no le importa a nadie” y te damos las razones siguientes por si nos preguntas ¿Por qué no debo decir esto? y es que el ser humano por naturaleza, es un ser gregario es decir, que necesariamente, -aunque viva sólo en su casa-, está en compañía de otros. No somos islas. Necesitamos del panadero, del agricultor, del médico, del profesor, del taxista, del peluquero, del evangelizador, etc, etc. Dios nos creó para la fraternidad, y por ello, somos una gran familia en la que cada ser humano tiene una misión concreta personal y una misión universal común, e independientemente del camino que cada ser humano tome, estamos llamados al amor incondicional y verdadero.

Nos necesitamos los unos a los otros para compartir mutuamente lo que somos, las cualidades que tenemos y que son muchas, pero generalmente por programación negativa y por heridas no sanadas, reaccionamos egoístas y más bien nos afectamos, nos maltratamos y nos acabamos los unos a los otros. Es por ello que necesito, necesitas ejercitar el don del dominio propio; necesito, necesitas querer llegar a la estatura espiritual de Cristo.

Muchos hemos llegado a decir que lo que somos o hacemos no le debe importar a nadie y que no se metan con nosotros, pero ¿Sabes? lo que yo soy o tú eres, le importa no sólo a tu familia, o a tus vecinos, o a nuestra sociedad, sino al mundo entero, a la creación entera, porque en muchas ocasiones más que crecer interiormente y enriquecerles, nos hacemos daño a nosotros mismos y les afectamos. Piensa por unos momentos ¿Cómo te han afectado los gritos que salen de la programación errónea de algunos miembros de tu familia, o cómo crees que les han afectado tus rechazos que has seguido fomentando por la herida que algún día tu recibiste de rechazo?


¿Cómo afecta alguien sin dominio propio por ejemplo, en un automóvil en movimiento y abusando de la velocidad, chocando, rompiendo o arrollando?. ¿No se hace daño a sí mismo y a todas las personas que toque, porque no gobierna su propio ser? ¿Cómo nos afecta mundialmente la falta de dominio propio al tirar basura en los campos y la tala de árboles indiscriminada y contaminar y tirar sin más el agua? ¿Cómo nos afecta enterarnos de que matan a las focas inofensivas a palos y aserran por la mitad vivos a los delfines quienes son animales muy inteligentes y hasta ayudan con su ternura y sus hondas positivas a la salud mental del ser humano?. ¿Cómo quedas después de maltratar a los animalitos o luego de casi matar a golpes a tus hijos o a tu esposa? ¿Cómo afecta que los niños sean abortados y tirados en una bolsa de plástico?. ¿Cómo nos afectan los fraudes, las infidelidades, la mentira?

¿Cómo afectan quienes no dominan sus pensamientos, ni tampoco sus sentimientos, su lengua, sus miradas, sus manos o sus pies. O lo hacen a medias? Es fácil identificar a quien no tiene desarrollada la capacidad del dominio propio, pues cuando acuerdas, ya se embriagó, o comió demás. Se endroga. Adultera. Es una persona promiscua es decir, tiene relaciones sexuales con varias personas porque no controla sus pasiones sexuales. Se obsesiona con el dinero, el trabajo, la fama, las modas. Es víctima de arranques y arrebatos vergonzosos. No domina la ira; tampoco los celos ni la envidia. Es una persona indisciplinada, errática es decir no es estable, es impredecible, dada a excesos, y fácilmente manipulada por otros.

La Palabra de Dios en Gálatas 5, 13-26 nos dice hoy a mi, a ti que escuchas: “Ustedes hermanos, fueron llamados a ser libres. Pero no usen esta libertad para dar rienda suelta a sus instintos. Más bien sírvanse los unos a los otros por amor. Porque toda ley se resume en este solo mandato: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Tengan cuidado, porque si ustedes se muerden y se comen unos a otros, llegarán a destruirse entre ustedes mismos.

Por lo tanto les digo: Vivan según el Espíritu y no busquen satisfacer sus propios malos deseos. Porque los malos deseos están en contra del Espíritu y el Espíritu está en contra de los malos deseos. No pueden hacer lo que quieran, porque no todo conviene. Pero si el Espíritu de Amor los guía, entonces ya no estarán sometidos a la ley es decir, serán guiados por el Amor de Dios.

Es fácil ver lo que hacen quienes no se gobiernan a sí mismos: cometen inmoralidades sexuales, hacen cosas impuras y viciosas, adoran ídolos y practican la brujería. Mantienen odios, discordias y celos. Se enojan fácilmente, causan rivalidades, divisiones y partidismos. Son envidiosos, borrachos, glotones y otras cosas parecidas. Les advierto que los que así se portan no tendrán parte en el reino de Dios, es decir, que por su mismo comportamiento se están negando la entrada al reino de Dios que ya está en su corazón pero que no quieren vivirlo.

En cambio, lo que el Espíritu produce es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Y los que son de Jesucristo, ya han crucificado es decir, ya han sublimado la naturaleza del hombre pecador es decir, egoísta, junto con sus pasiones mal educadas y sus malos deseos que vienen de sus pensamientos sin fe. Si ahora vivimos por el Espíritu, dejemos también que el Espíritu nos guíe. No seamos orgullosos ni sembremos rivalidades y envidias entre nosotros”.

¿Cómo te afecta pues, a ti que escuchas, el estar mirando en la televisión o en la computadora videos pornográficos? ¿Tú crees que el sexo se hizo para venderse? ¿Quién dijo que el sexo habría qué venderlo o exhibirlo? ¿Acaso el sexo es para mal usarse? ¿Qué no es para disfrutarlo sanamente, y prodigar fidelidad y respeto sumo por si mismo y por el cónyuge y manifestar además de pasión sana y madura, dulzura y ternura, porque en ambos corazones hay una profunda relación con Dios? El sexo Dios nuestro creador lo bendijo es decir, los aparatos de reproducción del hombre y la mujer son cosa santa y bella para dar gloria a Dios por los hijos de las entrañas, y quienes no tenemos hijos también habremos darle gloria a Dios pues no todos ni todas estamos llamados al matrimonio, pues el matrimonio también es cuestión de vocación, por ello es tan importante tener dominio propio y discernir qué es lo que Dios quiere para mi, para ti.

¿Cómo afecta la falta de dominio humano respecto del mal uso de la droga en nuestras relaciones como hermanos e hijos de Dios, a nivel mundial? ¿Quién es el más poderoso en el mundo? El que tiene dinero a montones y que no sabe –porque no tiene dominio propio ni sabiduría- en qué y en quiénes invertirlo? O tal vez el que pisa los derechos humanos por la autoridad que asumió sin antes haber solucionado el complejo de inferioridad y sin haber desarrollado un mínimo de dominio propio.

¿Sabes? El fomentar el pensamiento de “Yo soy como soy y hago lo que yo quiero” disminuye la capacidad de auto-dominio o dominio propio. Cuántos matrimonios y familias enteras rotas por este “Yo soy como soy”, y si yo soy como soy, yo hablo como quiera, yo llego a la hora que quiera, yo llevo a casa las películas que me den la gana sin importar si antes he hecho conciencia en mis hijos sobre la importancia de respetarse y respetar a otros o yo mismo; o en el caso del papá que sin importar más nada, ya he llevado a un prostíbulo a su hijo de 13 años. ¡Cuántos casos!

Queremos dejar claro que en la familia, entre los esposos y entre los padres y los hijos, cada uno deberá dar espacio al otro para que sea lo que tiene que ser en relación a sus distintas actividades, siempre y cuando no altere la relación ni hieran o rompan el diálogo.

Así que ahora ya sabes que en la familia, en la calle, en tu escuela, en la oficina, en el consultorio, en todos lados, solo, sola, acompañado, acompañada, importará lo que tú hagas por ello será necesario que no sigas pensando que tus actos irresponsables e inmaduros no le importan a nadie, ni que no se metan con tu vida.

El dominio propio que viene del estar a la escucha de la Palabra de Dios, te va a ir ayudando a descubrir la capacidad que tienes de dulzura, de tolerancia, de reflexión, de capacidad de comprensión, de tal manera, que cuando Dios te de en abundancia porque antes has sido fiel en lo poco, seas humilde y un servidor de los demás, pues nadie puede ejercer con autoridad y poder verdadero, si antes no se ha descalzado ante el Señor y ha sido fiel día con día en lo que parecía lo más insignificante.

Cuánta gente hoy en día, enfermos mentales y desequilibrados que andan por las calles, sin control sin dominio propio, y lo demuestran en las personas que sin deberla ni temerla son agredidas y acribilladas, porque no son capaces ellos y ellas de dejar de usar las armas o los cuchillos para matar, o como el que vive en un edificio y pone su estéreo con volumen de discoteque sin importar si hay más personas que en ese momento preferirían estar en silencio o están enfermas o quieren estar simplemente tranquilas. Y podríamos seguir poniendo ejemplos, pero queremos terminar este mensaje proclamando la 2ª carta de Pedro 1, 1-10 que dice:

“Yo, Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, les escribo esta carta a Ustedes, que han llegado a tener una fe tan preciosa como la nuestra, porque nuestro Dios y Salvador Jesucristo es justo. Reciban abundancia de gracia y paz mediante el conocimiento que tienen de Dios y de Jesús nuestro Señor.

Dios, por su poder, nos ha concedido todo lo que necesitamos para la vida y la devoción, al hacernos conocer a Aquél que nos llamó por su propia grandeza y sus obras maravillosas. Por medio de estas cosas nos ha dado sus promesas que son muy grandes y de mucho valor, para que por ellas, lleguen ustedes a tener parte en la naturaleza de Dios y escapen de la corrupción que los malos deseos han traído al mundo. Y por esto, deben esforzarse en añadir a su fe la buena conducta; a la buen conducta, entendimiento; al entendimiento, el dominio propio; al dominio propio la paciencia; a la paciencia, la devoción; a la devoción, el afecto fraternal; y al afecto fraternal, el amor.

Si Ustedes poseen estas cosas y las desarrollan, ni su vida será inútil, ni habrán conocido en vano a nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no las posee, es como un ciego o corto de vista; ha olvidado que fue limpiado de sus pecados pasados, es decir, del egoísmo. Por eso, hermanos, ya que Dios los ha llamado y escogido, procuren que esto arraigue en ustedes, pues haciéndolo así, nunca caerán.

MOMENTO PRECIOSO DE ORACIÓN

Toma una actitud orante, bien sentado, sentada, con tus pies bien puestos en el piso si puedes, tus brazos y manos descánsalos sobre tus piernas, con tus palmas hacia abajo o hacia arriba o entre lazadas. Tu cabeza recta. Cierra tus ojos y respira suave, profundo y lento y al mismo tiempo, ve abriéndote en fe, en esperanza y en amor, a ese Dios tierno y poderoso que habita en ti allá en lo profundo de tu ser y sin más actividad que callar y amar, quédate con Jesús en ese lugar que Dios ha hecho fuerte para soportar el secreto divino que consiste en saber quién es Dios; ese lugar es, tu corazón.

Al inspirar di en el silencio de tu ser:
Jesús Hijo de Dios
Al sacar el aire en silencio di:
Ten misericordia de mi (Bis)

Y cada vez más, ve dejándote enamorar, pacificar, transformar, amar

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NO TE RINDAS ANTE LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS 2

 

Estamos en esta segunda parte en la que continuaremos animándonos a no rendirnos ante los pensamientos negativos pues de lo que esté llena nuestra mente, estarán llenas nuestras acciones y palabras y de lo que estén llenas nuestras acciones y palabras, estará llena nuestra vida. La Palabra del Señor en Proverbios 16,32 nos dice: “Más vale ser paciente que valiente; más vale vencerse uno mismo que conquistar ciudades”. Y otra traducción dice: “Mejor es el que tarda en enojarse, que el fuerte; Y el que tiene dominio propio, que el que toma una ciudad.”


Los seres humanos, de una u otra manera tendemos a fijar los ojos en los conquistadores, en los grandes gobernantes, en los grandes líderes y hasta quisiéramos llegar a ser uno de ellos. Y podríamos decir que toda esta gente es muy capaz, sí, pero la Palabra del Señor dice que mejor es el hombre que domina su egoísmo, que gobierna su mente, que sabe ser paciente, que el que toma una ciudad y la conquista. Nos pueden asombrar las estrategias es decir, todos los planes y proyectos puestos en práctica que les han llevado a la victoria, pero la Palabra del Señor dice que mejor es el hombre que sabe gobernarse a sí mismo; que mejor es aquél, aquella que sabe disponer bien de todos los dones que Dios le ha dado y educa su interior día tras día.


Por un lado, el que tú y yo tengamos dominio propio, es vital, es imprescindible, si queremos vivir el amor, si queremos ser como Jesús, si queremos obedecer el plan de nuestro Padre Celestial que es que todos los seres humanos nos amemos, nos respetemos, seamos felices en Él. Pero tendremos que reconocer y aceptar que no es una tarea fácil, sin olvidar nunca que lo único que necesitamos es querer amar, y que la gracia del Señor siempre nos sostendrá.
La Palabra del Señor en Gálatas 5, 20 nos recuerda “No se enojen fácilmente”, es decir sean reflexivos, piensen antes de hablar, antes de actuar, no sean impulsivos, pulsionales, utilicen su capacidad de dominio propio. La palabra dominio en hebreo mashal, significa dominar, gobernar, tener control, conocer o poseer a fondo, sujetar una acción, sentimiento , pasión, sobresalir, ser una cosa más alta que otras entre las que está, disponer libremente de lo suyo, lugar desde donde se ejerce la máxima autoridad.


Y de Jesús se dice en los evangelios que “Enseñaba como quien tiene autoridad”. Hoy cabría preguntarnos si en todo lo que pensamos, decimos y hacemos tenemos autoridad. Hoy, aquí y ahora, pregúntate en tu interior: ¿Tengo dominio propio sobre lo que siento es decir, sobre mis sentimientos? ¿Tengo dominio propio sobre mis pensamientos? ¿Qué pensamientos permito en mi mente? ¿Pensamientos de fe o por lo contrario, fatalistas, derrotistas? ¿Me he sorprendido a mi mismo, a mi misma generando, pensamientos fúnebres, lúgubres, sombríos, negativos?


O en cambio, ¿Cultivo pensamientos llenos de esperanza y por lo tanto sentimientos alegres, positivos, de ánimo, de confianza en la Palabra del Señor, pensamientos que bendicen, que construyen, que fomentan la fraternidad es decir, el amor sin distinción, el amor incondicional a los miembros de mi familia, a los vecinos, a quienes encuentro en la calle, en la escuela u oficina y vivo el respeto profundo, el servicio alegre, el descanso, el trabajo con paz, el ocuparme de lo cotidiano sin preocuparme, sin agobiarme, disfrutando ser hijo, hija de Dios plenamente?


El libro de los Hechos de los apóstoles en el capítulo 24,24.25 nos dice que: “Algunos días después, viniendo Félix con Drusila su mujer, que era judía, llamó a Pablo, y le oyó acerca de la fe en Jesucristo. Pero cuando Pablo le habló de una vida de rectitud, del dominio propio y del juicio futuro, Félix se asustó, y dijo: Vete ahora. Te volveré a llamar cuando tenga tiempo.” Mi querido hermano, hermana que escuchas: éste tal Félix, era gobernador en ese tiempo, acostumbrado a las lisonjas es decir a los halagos y a quien llevaron a Pablo, para acusarlo como una calamidad porque por todo el mundo andaba provocando divisiones, siendo cabecilla de la secta de los nazarenos es decir, de la secta de aquellos que seguían a Jesús de Nazareth.


Cuántas veces, por no saber cómo ser libres verdaderamente, por no tener dominio propio, por no querer valorar el potencial tan inmenso de nuestra mente que nos ha dado el Señor Dios, sobre todo y ante todo, para las cosas positivas y que pueden liberarnos, preferimos ser esclavos de nosotros mismos y hacemos esclavos a los demás. ¡Cuántas veces preferimos encarcelar un mensaje positivo, una palabra amiga del esposo, de la esposa, del papá, de la mamá, de alguien que realmente quiere nuestro bien! ¡Cuántas veces, como el gobernador Félix en tiempos del apóstol Pablo preferimos decirle a Jesús por medio de su Palabra: Vete ahora. Te volveré a llamar cuando tenga tiempo porque ahora prefiero seguir gritando, seguir golpeando, seguir amargándome la vida y amargando la vida de los demás.
Pero….¿Por qué el apóstol Pablo fue inspirado por el Espíritu de Dios a mencionar el dominio propio entre la justicia y el juicio? El habló de esto y le recomendó a estas personas a tener dominio propio, sencillamente porque el dominio propio, es parte del carácter.


Estamos convencidos por la Palabra, que el Señor nos salva, pero el dominio propio hace que podamos desarrollar paso a paso, el plan justo de Dios sobre la humanidad, es decir, el plan del amor entre los seres humanos, el plan de una verdadera justicia, justicia por cierto, al estilo de Cristo
Si nosotros queremos un juicio al estilo de Cristo, si queremos tener mejores juicios sobre las situaciones, es decir, mejores maneras de razonar en la vida, necesitaremos querer fomentar un mejor dominio de nosotros mismos. La palabra juicio en hebreo significa poder entender completamente y poder comparar.
Significa cordura, prudencia, sabiduría. Una persona será incapaz de hacer juicio es decir de actuar con sabiduría, de mirar con prudencia comprensión y compasión, si pierde el juicio es decir, si pierde la razón, si se sale de sus casillas, si no se domina a sí misma. Si no dominamos la boca –por ejemplo- es obvio que carecemos de dominio propio. Si no dominamos la boca esta va controlar el resto de nuestra vida.


Aprovechamos –hablando de juicio- para decirte que mucha gente está temerosa por el juicio de Dios. Déjanos decirte que Dios no es como nosotros. Dios es justo en relación a su amor. Dios no es justiciero como tú o como yo. Dios es amor, nos dirá la 1ª carta de Juan 4,8 y si en las Sagradas Escrituras leemos que Dios castiga, no perdamos de vista que la revelación de Dios respetó la cultura del pueblo judío, influenciado a su vez por otras culturas, la asiria, la egipcia y la babilónica, y que los judíos, aún los convertidos al cristianismo en la época de Jesús y posterior a ella, tuvieron metida hasta la médula de los huesos, lo que se llama: “La ley de la retribución” es decir: “Tanto me das, tanto te doy”. ¿Te sacas 10 en la escuela? ¡Te premio!. Si repruebas, ¡Te castigo!.
Y como la gente se ha hecho una imagen de Dios, falsa, justiciera, es por ello que sigue haciéndose un juicio falso y justiciero sobre sí mismos, sobre sí mismas, -por ejemplo-luego de haber confesado su pecados, su egoísmo, no pueden creer en el amor incondicional y gratuito de Dios, por no querer entrar en la dimensión del amor, en la dimensión del Reino, en la dimensión de ese Dios Único que nos reveló Jesucristo, el Señor.


Quienes hemos experimentado en la vida la inmensa misericordia de Dios, sabemos que Dios infunde amor y no temor mal entendido, y que sólo el amor verdadero es la única motivación auténtica para vivir como Dios manda y Dios nos manda ser como Jesús.
También aprovechamos para decirte que mucha gente se muere de miedo por las llamas del infierno y porque se le aparezca el diablo a la vuelta de la esquina, pero permítenos hacerte la siguiente pregunta: ¿No te das cuenta que vives el infierno ya, aquí y ahora cuando decides mentir, cuando decides abusar de tu propio cuerpo sea con lo que sea: tabaco, alcohol, droga, sexo mal usado, golpes, palabras hirientes? El egoísmo, ha sido llamado por los padres del desierto, el más grande de los diablos que echa espumarajos de ira por tu boca y corazón lleno de rencores, de no fe, de desesperanza, de desaliento, y todo, porque no quieres orar; y todo por no querer hacer al Señor Jesucristo, el rey de tu vida, la motivación de tu diario vivir. Así que, el infierno pues, es la ausencia de Dios, es la ausencia de amor verdadero, es la ausencia de dominio propio.


La gente dice que tiene dominio propio y que nunca se ha separado del Señor pero sus actitudes groseras y llenas de auto suficiencia, dicen otra cosa. El libro de Proverbios, es un libro que nos muestra las actitudes de quien tiene dominio propio y de quien no lo tiene, y pone como primera condición para poder desarrollar el dominio propio, prestar atención a la Inteligencia Divina, es decir, prestar atención al Señor Dios.
Prestar atención es poner sumo interés, demostrar respeto, es tomar en cuenta, es acoger, es aguardar favorablemente, es aplicar voluntariamente el entendimiento, es mirar con el corazón, es contemplar, es estar presente en el momento en que se escucha, es no estar fugados con el pensamiento en otra parte, es abrir y disponer el ser para dar cabida a lo que el Otro está diciendo, es tener el oído de la fe en dirección a lo que dice el Amado.


Luego de prestar atención, el libro de Proverbios enumera la segunda condición que es escuchar, por ello dice en el capítulo 5, 1.2: “Atiende a mi sabiduría hijo mío, presta atención a mi inteligencia. Así sabrás ser discreto y podrás hablar con conocimiento. Y en el verso 7.8 dice: Hijo mío, atiéndeme, no te apartes de mis enseñanzas. Aléjate de la mujer ajena, del hombre ajeno; ni siquiera te acerques a la puerta de su casa. De lo contrario, acabarás por lamentarlo, cuando tu cuerpo se consuma poco a poco y dirás: Cómo pude despreciar la corrección! ¿Cómo pude rechazar las reprensiones! ¡No quise escuchar! ¡No atendí a quienes me instruían!


En el verso 20 al 23 dice: ¿Por qué enredarte hijo mío, hija mía con la mujer, con el hombre ajenos? Quien lo hace se destruye a sí mismo.
¿Por qué arrojarse en brazos de un extraño, de una extraña? Tomar camino a su casa, es tomar el camino de la autodestrucción. El Señor está pendiente de la conducta del hombre; no pierde de vista ninguno de sus pasos. Al malvado, y nosotros diremos, al hombre herido en su subconsciente lo atrapa su propia maldad es decir, sus propias heridas. Su propio pecado, su egoísmo, lo sujeta como un lazo. Su indisciplina lo llevará a la muerte; su gran necedad a la perdición. (Mus)
Si al principio del tema vimos lo que significa en hebreo la palabra dominio, veamos ahora lo que significa en griego y que se traduce como: templanza. Esta palabra viene del griego ecrates, que quiere decir: fuerte, robusto, tener poder sobre, poseer, reinar, controlar, continencia, armonía de los apetitos y placeres de los sentidos.


En todo el mundo no hay una persona por perfecta que sea, que se logre controlar al 100% todo el tiempo, pero si que hay aquellas que lo hacen el 90%, como también hay otros y otras que ni al 10% llegan.
Por ello, el libro de Proverbios nos enseña en el capítulo 9, 13 que “La necedad es como aquél, aquella que hacen y dicen chismes y son ignorantes”. Y en el capítulo 10, 8.9.19 dice: “El que es sabio acepta mandatos y el que mal anda, mal acaba. El que mucho habla, mucho yerra; callar a tiempo es de sabios”. (Mus) En el capítulo 11, 12.13.17.28 dice: “El imprudente habla mal de su amigo; el prudente guarda silencio. El chismoso todo lo cuenta; la persona digna de confianza guarda el secreto. El que es compasivo se hace bien a sí mismo, pero el que es cruel y guarda rencor, provoca su propio mal. El que confía en sus riquezas, caerá como hoja seca”.


En el capítulo 12, 10. 16.18. 24. 25 dice: “El sabio sabe que sus animales sienten, pero el que no se domina a sí mismo, nada entiende de compasión. Hay quienes hieren con sus palabras, pero cuando hablan quienes se dominan a sí mismo, dan alivio. El que trabaja dominará, en cambio el perezoso, el que no domina la flojera, será dominado. La angustia de quien no domina sus pensamientos deprime al hombre, pero la palabra amable, el pensamiento positivo, lo alegra. El necio muestra enseguida su enojo, el prudente en cambio, pasa por alto la ofensa”.


Si realmente quieres crecer como ser humano y divino que eres, necesitarás comenzar a ejercitar el dominio propio en todo. Podrías comenzar por no discutir –por ejemplo- pensando que “sólo por hoy” “sólo por esta vez”, “sólo por este instante” tendrás profundo respeto y completa capacidad de comprensión por quien o quienes estén enojados o gritando, prefiriendo guardar silencio y en su momento hablar civilizadamente y con amor como el que Dios te tiene a ti. Lo harás así todos los días, primero durante una semana, luego durante 15 días, luego durante un mes, luego por el siguiente mes, hasta terminar un año y luego dos, hasta que se convierta el dominio propio en cuanto al no reaccionar agresivo, agresiva, en una actitud, en un estilo de vida.


Lo que dirá realmente que llevamos a Jesús dentro de nuestro corazón, será la práctica del dominio propio. La carta de Santiago 1, 26.27 nos dice: “Si alguno cree ser religioso pero no sabe poner freno a su lengua, se engaña a sí mismo y su religión no sirve de nada. La religión pura y sin mancha delante de Dios el Padre es esta: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, es amar a cualquier ser humano y no mancharse con la maldad de este mundo es decir no dejarse llevar por el egoísmo que sale de lo profundo del corazón herido”.


Constantemente estamos pensando cómo poseer, ciertas cosas, pero poco pensamos en cómo poseernos a nosotros mismos, pero cuando me decida, cuando te decidas a acrecentar tu relación con el Señor Dios por medio de su Palabra, cuando comiences a saborear el fruto de la gracia y de tu buena voluntad y actitud positiva, comenzarás a vislumbrar dentro de ti, que el reino de Dios, ha llegado ya y que tú puedes hacer realidad la felicidad no sólo en ti, sino en todos los que presientan que en tu interior está pasando algo diferente, algo que se antoja tener pero que ciertamente, hay que querer conquistar.


Dominio propio es también saber vivir sin tarjetas de crédito, sin deudas que están fuera de tu presupuesto, como también es sujetarte a tus padres –tu joven que escuchas- aunque creas que no tienen la razón. Dominio propio es dar una respuesta amable, porque se sabe que quien es impulsivo actúa sin pensar pero que quien es reflexivo se mantiene en calma. El libro de Proverbios en el capítulo 14, 29.30 dice que “Ser paciente es muestra de mucha inteligencia, pero que ser impaciente es muestra de gran estupidez. La mente tranquila es vida para el cuerpo, pero la envidia, corroe hasta los huesos”. En el capítulo 15,1.2.4.5 leemos: “La respuesta amable calma el enojo; la respuesta violenta lo excita más. De la lengua de los sabios brota sabiduría, de la boca de los n