DONDE ESTA TU TESORO, AHÍ ESTÁ TU CORAZON


Para el hombre de la Biblia, el corazón, es el centro de la conciencia, la esencia del ser humano. Antes que nada, primero necesito, necesitas comprender que cuando abres tu corazón y pides al Señor tu Dios que te ayude a percibir su Presencia, a vivir desde la fe, su realidad Divina, lo necesitas hacer, trascendiendo tu razón, yendo más allá de las facultades intelectuales, porque precisamente la enseñanza bíblica nos guía en esta dirección y nos lo recuerda cuando dice: El ser humano, vivirá, de la fe, y en otro lado el salmista dirá: Dichoso el que guardando tu voluntad, te busca Señor, de todo corazón.


El Apóstol Pablo en su primera carta a los corintios 20, 10-16 nos dice. “Hermanos, el Espíritu conoce perfectamente todo, hasta lo más profundo de Dios. En efecto, ¿quién conoce lo que hay en el hombre, sino el espíritu del hombre que está dentro de él?. Del mismo modo, nadie conoce lo que hay en Dios, sino el Espíritu de Dios. Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que procede de Dios, para que conozcamos las gracias que Dios nos ha otorgado. De estas gracias hablamos, no con palabras aprendidas de la sabiduría humana, sino aprendidas del Espíritu y con las cuales expresamos realidades espirituales en términos espirituales.

El ser humano, con su sola inteligencia, no puede comprender las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son una locura; no las puede entender porque son cosas que sólo se comprenden a la luz del Espíritu”…..
Al amor, a la verdad, a la humildad, al perdón, a la compasión a la misericordia, a la obediencia a la voluntad del Señor, A Dios mismo, no le vas a entender nunca con la inteligencia, porque no es a base del entendimiento racional que vas a vivirle en tu interior, ni conocer ni aceptar –sobre todo- su voluntad, porque sólo el conocimiento de Dios penetra la realidad del corazón. Sí, no es sólo con la razón y con agudeza mental que el Señor Dios se abre para nosotros, para mí, para ti. Hoy, aquí y ahora, tu y yo, necesitamos ser conscientes de que hay otra facultad que es más intuitiva y receptiva a Su Presencia, a su amor incondicional, que fluye constantemente. Y esa otra facultad más intuitiva y receptiva es el corazón iluminado por el don, de la fe.


El Señor Jesús nos dice en el evangelio de Mateo 6, 19- 21: “No amontonen tesoros aquí en la tierra, donde la polilla destruye y las cosas se echan a perder, en donde el óxido hace estragos y donde los ladrones rompen el muro y roban. Amontonen más bien riquezas en el cielo, donde la polilla no destruye ni las cosas se echan a perder ni los ladrones entran a robar, pues en donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

Donde está tu tesoro, allí está tu corazón……
Si profundizas más en esto y eres consciente, podrás darte cuenta que generalmente los seres humanos, llenamos nuestro interior o permitimos que los demás lo llenen de todo lo que no nos da precisamente alegría, amor, paz, ni engendra bondad, sencillez de vida, libertad interior es decir, no apego, paz.
La raíz del sufrimiento, es el apego a todo lo positivo o negativo que nos pasa en nuestra vida, por ejemplo: te apegas a esas palabras duras, no inteligentes que salieron de un corazón herido, inconsciente, te apegas a esa experiencia que tuviste hace 5 ó 15 ó 30 años que tal vez fue muy hermosa, pero que al fin de cuentas, el tiempo pasa y todo cambia y no lo aceptas porque vives agarrado, agarrada es decir, apegado apegada, tanto a aquello que te hizo sufrir como a lo que te hizo sentirte bien.


De la mano del apego, va el deseo: deseas tener una casa y cuando ya la tienes, deseas otra más grande o deseas otra cosa; deseas vengarte ante una palabra injusta, ante una mirada agresiva; deseas….deseas….deseas….
¿Sabes?, igual que los ojos han sido hechos para ver, los seres humanos hemos sido creados para ser felices, es como un hecho biológico y divino a la vez, inscrito en el corazón humano, y sin darnos cuenta, nos apegamos a lo que nos da gusto y rechazamos apegándonos a la vez, a lo que nos trae disgusto, y cuando adopto, cuando adoptas el gusto como criterio de vida o el disgusto, lo que tu creías que era felicidad, se viene abajo, es una falacia, una irrealidad, una quimera.


No podemos seguir adelante sin volver a repetir, que no debes hacer del gusto o del disgusto tu criterio de vida para vivir o no vivir interiormente en paz.
Hoy encontramos en los medios de comunicación, que nos insisten a tiempo y a destiempo, que el ejercicio de la genitalidad es decir que el tener relaciones sexuales es el camino para disfrutar de una alegría sin horizontes, cuando en realidad, la felicidad la podemos encontrar a cada paso, en cualquier tipo de actividad que ayude a ayudar a los demás es decir en cualquier tipo de actividad altruista, en el desarrollo del ser creativos, en el encuentro con la verdad y con el sentido de la existencia, en el contacto con la naturaleza, en la lucha por la justicia….y por lo tanto, en el encuentro con Dios en el corazón de uno mismo. Recordamos un pensamiento de Teresita del Niño Jesús que dice: “Me preguntan, ¿qué es la felicidad?.....Dios es el cielo y Dios es en mi alma, luego el cielo está en mi alma y si Dios es la felicidad, entonces la felicidad está dentro de mi”.


La felicidad me vendrá, te vendrá del éxodo es decir de la salida de mi misma, de ti mismo, de ti misma que escuchas, del no apego, cuando vamos en búsqueda de entregarnos a un valor, a una persona que sufre, a un ser humano. Russell dice en su obra: “La conquista de la felicidad”, que ésta es semejante a las palomas que están en el jardín, en la plaza. Si queremos agarrarlas, vuelan. Si deseamos ser felices, olvidemos nuestro egoísmo…..Sí, la misma Psicología nos propone entrar en esa dimensión espiritual, que conduce a un proceso de crecimiento no solamente humano sino también divino, la dimensión del amor. Hoy será fácil identificar si en realidad soy, si en realidad, eres feliz. La alegría es una de las actitudes humanas que más hondamente penetran en el ser del hombre y le benefician. Desde el punto de vista corporal, la alegría permite que el sistema inmunológico se mantenga óptimo, estable y evite las enfermedades orgánicas que se originan por la tristeza y la depresión, porque estas últimas, generan cambios bioquímicos, sea por la presencia más abundante de la hormona STH que por los trastornos en el metabolismo de la norepinefrina y de la serotonina y por este camino, se producen en mi, en ti, algunos padecimientos psicosomáticos de tipo respiratorio, cardiovascular, renal, metabólico etc.


Al contrario del individuo triste o deprimido o desalentado que se encorva y camina pesadamente como si cargara el mundo entero, el de actitud positiva, alegre, se caracteriza por la soltura corporal y la sensación de ligereza, de ingravidez es decir de que no pesa. Es propia de un ser feliz, la cualidad de lo luminoso. Es como un sol. Parece irradiar luz y claridad donde quiera que se haya, en cambio, la cualidad afectiva del sentimiento de tristeza, está llena de tonos grises y oscuros. Por esto, el panorama existencial de un sujeto triste está cubierto de nubes, de una oscuridad densa y pesada, de no vida, de desesperanza.


La alegría hace que la persona viva en el presente, sumergida en el aquí y ahora de su acción o de su experiencia interna. Se siente libre de las angustias de un futuro que no existe, lo mismo que de las cargas y resentimientos del pasado que ya dejó de existir. El que es feliz, no percibe su ambiente como algo hostil o amenazador, sino como una atmósfera acogedora y familiar que le permite realizar sus aspiraciones, porque sabe que en realidad el verdadero ambiente es interior. Se sabe protegido contra el aguijón del descontento, de la desesperanza, de la no fe, contra la inquietud del fracaso y contra la susceptibilidad del amor propio.


La alegría hace que tu y yo, reconozcamos el valor de las demás personas, de los dones Divinos como la santidad, la verdad, la humildad, el no apego, la justicia pero no como la entiende un tribunal corrupto o un juicio egoísta.
Una persona no apegada a nada ni a nadie, ni siquiera a sí mismo, es decir, una persona libre en el Amor, acepta cada situación de su vida, como un regalo, como una gran enseñanza, como una oportunidad para crecer, por eso, aunque pase por momentos difíciles, los asume, los acepta, reconoce lo que tiene que modificar, pero no se tira a morir, porque sabe en quién tiene puesta su esperanza y sabe que dentro de sí mismo, está la fuerza de Dios que lo hace salir adelante, como nueva criatura.


William Shakespeare dijo: “No hay otro camino para la madurez, que aprender a soportar los golpes de la vida”. Pero esto, soportar, asumir, vivir desde la fe, desde la esperanza, desde el amor, es un don que necesito, que necesitas querer vivir, pues nadie va a hacerlo por ti, que escuchas.

Y vivir así, sin apego, con la bandera del positivismo, la fe y la esperanza los golpes de la vida es decir, una separación, una muerte, unas palabras hirientes e injustas, una quiebra económica, una enfermedad incurable, una calumnia, lo más duro que tu estés viviendo, es ser inteligente…..saber que si tu mal tiene remedio, para qué te apuras, y si no lo tiene, para qué te apuras porque sabes que apurándote, desperdiciarías quizá los últimos 15 minutos de vida que tienes para vivir.


La vida de cualquier ser humano, lo quiera o no, trae siempre golpes causados por el egoísmo, la maldad impulsada por las heridas graves y la mentira causada por el vivir inconscientemente. Observamos con asombro el misterio del dolor y de la muerte. Somos testigos de los defectos y limitaciones en los demás y en nosotros mismos cada día….
Pero alégrate: si sabes asumir y aceptar toda esta dolorosa experiencia, tu actitud positiva, puede ir haciendo crecer la madurez interior, a la vez que por la fe, crece la esperanza y el amor. La clave está en saber sacar todo el oculto valor que encierra aquello que te contraría. Deja que te mejore aquello que a otros tantos les desaliente y les hunde es decir, ábrete al no apego, a la luz, a la fe, a Jesús. Y …aprende a mirar con la mirada de Dios pues su mirada ve donde el ser humano es incapaz de ver.


Lo que a unos les hunde, a otros les madura y les hace crecer, depende de la forma en cómo reciben esos reveses. La falta de conocimiento propio, la irreflexión, el sentirte víctima, y una vida superficial, harán que los golpes del egoísmo, te duelan más y que te llenen de experiencias negativas y de muy poca enseñanza. De nada sirve que se acumulen los años en una persona, porque la experiencia de la vida sirve de poco si no se sabe aprovechar al máximo, puesto que la madurez tanto humana como divina, es algo que se alcanza siempre gracias a un proceso de educación y de auto educación siempre con una mirada de fe adulta –por cierto-……


Es muy importante la educación que se recibe en la familia y de hecho es sin duda, la más decisiva para madurar. Los padres de familia, no pueden estar siempre detrás de lo que hacen sus hijos, han de estar cerca de ellos sí, pero es el hijo quien debe aprender a enfrentarse a solas con la realidad y darse cuenta de que hay cosas como la frustración de un deseo intenso, la deslealtad de un amigo, la tristeza ante las limitaciones o defectos propios o ajenos etc., son realidades que cada uno ha de aprender poco a poco a superar en el interior, siempre pero siempre, con el único que es fiel, que es Amigo que nunca falla, que es nuestro Señor y Salvador: Jesús. Recuerda que más de 20 textos en los evangelios, constatan que Jesús se retiraba a orar, lo que nos dice que orar para Él, era una actitud vital, un estilo de vida y que de esos encuentros con el Padre Dios, Jesús sacaba toda la seguridad y la paz para vivir la vida con elegancia espiritual, con grandeza humilde, con amor que va más allá de todo lo que podríamos imaginar.


Por mucho que alguien te ayude, al final, siempre serás tu mismo, tu misma, quien debe asumir el dolor que sientas y poner el esfuerzo necesario, el deseo de querer salir de ello para superar esa sensación de frustración y de fracaso. Por ejemplo, una madre que encuentra en casa a su hijo que se suicidó, o alguien que pierde en un incendio o en cualquier accidente a un familiar o amigo, o quien queda en la ruina total, o quien sufre una calumnia que le hace huir a otro país o le provoca una enfermedad como la diabetes, ciertamente, es terrible este sufrimiento y será normal experimentarlo, pero si esta madre, o estas personas, han cultivado en serio la relación con el Señor Dios, si se abren incondicionalmente en fe adulta a su amor, si entregan su amor propio herido y su corazón traspasado por el dolor diciéndole no al apego de este gran pero gran sufrimiento, saldrá adelante en poco tiempo, pero si prefieren estar clavados, llenos de porqués que no llevan más que a la desesperación total en la que el amor propio herido tiende una soga al corazón del hombre y lo deja incapaz de ver más allá de todo acontecimiento, seguirán así por la vida, sin ser realmente plenos en el amor.


En la vida, todo pasa, sólo Dios permanece….y unos nos vamos a ir de una manera y otros de otra y pasa esto y esto otro pero te repetimos, todo pasa, sólo Dios, permanece y si suceden las calamidades sobre la vida humana, no es porque Dios esté feliz enviándonoslas, no. Todo el mal que padecemos los seres humanos e incluso la naturaleza, es causa del mal uso que hacemos de nuestra libertad. Somos nosotros los que nos encaminamos al odio, a la mentira, a la destrucción, pero alégrate: Jesús, tu único salvador hoy te dice: No sigas dudando. Cree en mí y cree en el que me ha enviado. Yo no he venido al mundo para condenar a nadie sino para salvarles, así que ánimo. Levántate y confía en mi amor.


Te recordamos que lo que los seres humanos llamamos fracaso, no existe, más que en la mente pues en realidad ¿qué es fracaso? Escucha este cuento que contiene una gran enseñanza:


Había una vez un campesino chino pobre, pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo. Un día el hijo le comentó: ¡Padre, qué desgracia! Se nos ha ido el caballo. ¿Por qué le llamas desgracia? - respondió el padre - veremos lo que trae el tiempo... A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otros caballos.

¡Padre, qué suerte! - exclamó esta vez el muchacho
Nuestro caballo ha traído otro caballo.

Por qué le llamas suerte? - repuso el padre - Veamos qué nos trae el tiempo.
En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo arrojó al suelo. El muchacho se quebró una pierna.

¡Padre, qué desgracia! - exclamó ahora el muchacho -
¡Me he quebrado la pierna!

Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció:
¿Por qué le llamas desgracia? Veamos lo que trae el tiempo!

El muchacho no se convencía de la respuesta, sino que gimoteaba en su cama. Pocos días después, pasaron por la aldea los enviados del Emperador, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con la pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.

El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si en realidad aquello que sucedió fue lo mejor”.

La moraleja de este antiguo consejo chino es que la vida da tantas vueltas, y es tan paradójico su desarrollo, que lo malo se hace bueno, y lo bueno, malo. Que lo que puede parecer frustrante, en realidad puede convertirse en lo más liberador. Lo mejor es abrirse sabiamente en la fe, a la esperanza, y sacar de la fortaleza, las herramientas para comenzar de nuevo; lo mejor es esperar contra toda esperanza, permitiendo que la voluntad puesta en ello y la acción del Señor, abra una ventana en donde todo parece cerrado. Lo mejor es siempre confiar en su infinito amor porque ¿qué sabemos tu y yo, del otro lado de las cosas?.... Todo, pero todo, sucede con un propósito positivo para nuestras vidas..... ¡Sí!. ¡Créelo!...


Continuamos pues diciéndote que saber darle la cara a los golpes de la vida no significará ser insensible, sino más bien tiene que ver con vivir desapegados, instalados en el único que ES, asumiendo con paz las limitaciones propias y ajenas, sin dejarse arrastrar por el camino negro de la desesperanza, manteniendo convicciones y principios claros, siendo pacientes y sabiendo ceder pero sin faltar a los derechos propios y de los demás ni humillando la propia personalidad.

El no apego a las ideas propias, o a las de los demás, el no apego a la forma de ser propia o a la de los demás, engendrará en tu ser, la paciencia. El no apego a lo doloroso de la vida, será vivir inteligentemente, será vivir con sabiduría. Vivir sabiendo que todo lo grande, lo hermoso, es decir, la verdad, el amor, la humildad, la mansedumbre, la capacidad de compasión, la empatía es decir, la capacidad de ponerse en los zapatos del otro, de la otra, cuesta y necesita tiempo. Tener paciencia con nosotros mismos, contigo mismo, contigo misma que escuchas, es decisivo para la propia maduración. Si, tener paciencia, tolerancia y no sólo con nosotros, sino con cada ser humano, lejos o cerca.

Si en realidad quieres influir positivamente en el mundo que te rodea, habrás de comenzar por armarte de paciencia, preparándote para soportar contratiempos sin caer en la amargura, porque ahora sabes que por la paciencia, el ser humano se hace dueño de sí mismo, aprende a robustecerse en medio de las adversidades. La paciencia te otorgará paz y serenidad interior y te hará capaz de ver la realidad, mirando con una nueva mirada es decir, una mirada profunda que ve más allá de todo gesto, de toda acción, de toda palabra de todo acontecimiento.

Pero, esta paciencia la da el Señor en esos tiempos preciosos de oración, en donde parece que no sucede nada, pero desde la fe sabes que Él está infundiendo en tu ser la luz, la fortaleza, el amor, la vida verdadera…….

Si deseas realmente ser maduro, madura humana y divinamente, cultiva la amistad con Jesús, en el corazón, hagas lo que hagas, durante el día, repite sin cesar, sin parar, la invocación: “Jesús, Hijo de Dios, ten misericordia de mi”, y mediante la Lectura de su Palabra es decir, mediante la Lectio Divina, durante un tiempo prolongado por ejemplo puede ser una hora diaria. Y por las noches, ya en tu cama, repite sin cesar: “En paz me acuesto y en seguida me duermo, porque tú sólo Señor, me haces vivir tranquilo”……

Estamos hablando sobre el no apego, la alegría, la madurez, la paciencia, porque la palabra del Señor nos ha dicho y nos vuelve a decir: “Donde está tu tesoro, ahí está tu corazón”. Y si mi corazón, si tu corazón está en la verdad, en la luz de la Palabra del Señor, entonces tendrá que reflejar alegría de vivir, porque quien vive alegremente se muestra abierto, amable, sincero sin hacer juicios de las acciones de los demás porque comprende que todos los seres humanos estamos en ese proceso de sanar las heridas. De ahí que el Señor Jesús en el Evangelio nos diga: “Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra”, como si dijera: Quien esté libre del egoísmo, de la soberbia, del amor propio herido, que tire la primera palabra recriminatoria.

Jesús nos insiste siempre: No juzguen y no serán juzgados. Por ser superficiales, nos creemos con el derecho de poner etiquetas a los demás, así sin más al otro a la otra y le decimos....”eres un soberbio, una soberbia, eres un bueno para nada, eres esto y esto otro”……. Pero una vez más te decimos: ¿Sabes? No has comprendido nada sobre el amor…..en realidad no has tenido un encuentro vivo con Jesucristo, no. Lo que has tenido en realidad es una falsa religiosidad que calme tu depresión a ratos….pero un encuentro personal con el Señor Jesús, no, porque cuando alguien te despierta al compromiso con los demás, con la vida, con el evangelio, te molestas y prefieres huir, o herir, pero una vez más te recordamos que habrás de trabajar las 24 horas del día, juntamente y de la mano de Jesús tu Señor, por una conversión constante, a cada momento desear ardientemente ser de Jesús, aunque sientas lo que sientas y aunque estés pasando por lo que sea.

En el evangelio de Juan 18, 19-24 nos dice el evangelista que el sumo sacerdote comenzó a preguntarle a Jesús acerca de sus discípulos y de lo que él enseñaba. Jesús le dijo: Yo he hablado públicamente delante de todo el mundo; siempre he enseñado en las sinagogas y en el templo, donde se reúnen todos los judíos; así que no he dicho nada en secreto. ¿Por qué me preguntas a mi?. Pregúntales a los que me han escuchado y que ellos digan de qué les he hablado. Ellos saben lo que he dicho. Cuando Jesús dijo esto, uno de los guardianes del templo le dio una bofetada diciéndole. ¿Así contestas al sumo sacerdote?. Jesús le respondió: Si he dicho algo malo, dime en qué ha consistido; y si lo que he dicho está bien, ¿por qué me pegas?. Entonces Anás lo envió atado a Caifás, el sumo sacerdote…..

¿Cuántas veces tu y yo, hemos enviado a Caifás es decir a ese cuarto oscuro del inconsciente en donde el ser humano se cree sin salida, atando a los demás porque les hemos enjuiciado injustamente o les traicionamos o abandonamos y provocamos que las heridas de rechazo, de abandono, de humillación, de traición y de injusticia, se abran al máximo en aquél, en aquella? .

Estoy, estás tan acostumbrado acostumbrada a mirar con mirada de un juez implacable……nos metemos con el otro, con la otra, y le faltamos al respeto, por apegarme, por apegarte a lo que crees que te dijo o te hizo, cuando en realidad eres tú el tal loco, la tal loca que mal interpretas las palabras y las actitudes de los demás……

¿Sabes?, si aún ahora, continúas llevando en cuenta las supuestas ofensas que crees haber recibido de los demás, es porque aún no te has dejado encontrar en serio por Jesucristo vivo en tu corazón, porque un hombre, una mujer que ha tenido un encuentro verdadero con Jesucristo vivo, no tiene por norma de vida el: “ojo por ojo y diente por diente o el me las hizo y me las paga”, ni se aferra a su amor propio herido, porque es feliz, porque es consciente que hoy puede ser el último día de su vida y por eso vive alegre y la alegría engendra amabilidad, bondad, la alegría, el sentido de vivir, nos lleva a amarnos a nosotros mismos así como somos y a los demás así como son.

¿Sabes?. Me falta profundidad….Te falta profundidad…., te falta ser verdadero, verdadera…..porque cuando vives en Dios, entonces eres capaz de escuchar, de no gritar, de callar lo que tienes que callar y de hablar lo que tienes que hablar, pero sin dolo en el corazón, sin deseo de sed de venganza que cubra estúpidamente de falsa sanación la herida que crees que te ha hecho el otro, la otra…..y al Señor Dios en la adversidad, ya no le preguntarás echándole en cara tus ¿por qué! Sino más bien irás discerniendo con la luz del Espíritu Divino: “Qué es lo que Tú quieres con esto que ha pasado Señor….para qué es todo esto, dame la gracia de mirar con tus ojos llenos de amor, de humildad, de sabiduría de profundidad”…..entonces habrás encontrado el sentido de lo que más te haya causado dolor, entonces habrás encontrado el verdadero sentido de existir, es decir, el amor. (Mús)


Ahora mismo creemos que estás más cerca de comprender que para ser feliz, no necesitarás nunca adquirir ningún objeto exterior ni tener a mil o 500 o 100 o 50 o una persona frente a ti aceptándote como eres, no.

“Lo único que necesitas -te dirá San Juan de la Cruz, místico del siglo XVI- es dejar que el Señor sacie, llene tus cavernas es decir las potencias del alma: tu memoria, tu entendimiento y tu voluntad, las cuales –dice- son tan profundas cuanto de grandes bienes son capaces porque ya han sido saciadas por el Infinito, es decir, por Dios”.

 

MOMENTO PRECIOSO DE INTIMIDAD CON DIOS


En unos momentos de intimidad con el Señor Dios, tomando una actitud orante, cerrando tus ojos y respirando suave, profundo y lento, ábrete en fe adula a tu Señor y Dios que no quiere otra cosa más que le permitas hacer de ti, un ser humano libre de las ataduras del egoísmo, de las heridas que has permitido que se abrieran por preferir reaccionar como te lo dicta toda una programación de años y años…programación por cierto, superficial, anti cristiana, egoísta….

Hoy el Señor Jesús te dice en su palabra: Permanece en mi amor….El que permanece en mi y yo en él, ese da fruto abundante……Permanece en el amor que te tengo….vívelo ahora mismo…..Yo soy el amor verdadero…..

Si obedeces mis mandamientos, permanecerás en mi amor, y mis mandamientos, no son pesados….lo único que te mando es que ames…..sin esperar nunca nada a cambio…No esperes nada de nadie. Espera todo de mi y de ti, porque de todo aquél , aquella que crea en mi, brotará un río de Agua viva…..brotará mi Paz….mi Ternura…..

Yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor y te hablo así, para que te alegres conmigo y tu alegría sea completa, perfecta…..Mi mandamiento es que se amen unos a otros como yo les he amado, pero….cuando tu ames, no pidas recompensa, dalo todo, no solamente la túnica, ni la otra mejilla…no. Dalo todo, da tu vida….deja que en mi cruz, se desangre tu amor propio herido…..El amor más grande que uno puede tener es dar su vida no sólo por sus amigos o familiares sino aún más, por aquellos que no te comprenden ni nunca te comprenderán, cuando das la vida por aquellos a los que has procurado siempre hacer el bien y te responden con la deslealtad, con la traición.

Tu no eres mi siervo, mi sierva..no. Tu eres mi amigo mi amiga, mi amado mi amada, y por eso te doy a conocer todo lo que mi Padre me ha dicho. Te he escogido precisamente a ti, porque simplemente ¡Te amo!, aunque muchas veces me hayas sido infiel e incluso hasta hayas dicho que no existo…..¿Sabes?. te amo sin condiciones….ahora mismo te lo vuelvo a demostrar…..Jamás te he dejado solo, sola ni te dejaré…..y cuando a ti te rechazan, es a mi a quien rechazan, cuando te han gritado, e incluso, golpeado, cuando te han calumniado, criticado etiquetado, es a mi quien lo hacen……Pero tu, permaneces en mi, en mi corazón, en mis manos, en mi ser…….por eso te digo: Permanece en mi amor……y será feliz en la misión que te he dado de dar fruto abundante en el amor, en la humildad, en la mansedumbre…..Nunca se te olvide que si alguien te odia, no lo hace concientemente, no. Lo hace porque está herido, herida….y a mi me han odiado primero.

Si fueras del mundo, la gente del mundo te amaría al estilo del egoísmo, , pero como te he escogido desde toda la eternidad, por eso el mundo te odia, porque ya no eres del mundo sino mío, mía…..
Permanece en mi amor y deja que tu corazón sea mío y hazme tu Tesoro…..Permanece en mi amor y deja que tu corazón sea mío y hazme tu Tesoro……Permanece en mi amor y deja que tu corazón sea mío y hazme tu Tesoro …… permanece en mi amor…..permanece en mi amor…..

 

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EL DIÁLOGO

Hoy hablaremos sobre el diálogo como valor del amor….

Este mensaje tiene la finalidad de interpelar tu interior, tu subconsciente; tiene la finalidad de que tu mismo, tu misma valores y reconozcas si eres una persona abierta al diálogo, o simplemente, sueltas el dolor de tus heridas sin más, mostrándote intolerante sobre los demás, abordándoles inesperadamente con reproches, burlas, actitudes que les desgarran el alma. Hacer un comentario constructivo es válido, si éste brota de un profundo amor, deseando ardientemente que la otra persona crezca y si la intención es pura y limpiamente, para ayudar al de enfrente; sólo entonces se convertirá en una actitud madura, responsable y llena de respeto por el otro, por la otra.

El valor de la crítica constructiva a la que nosotros preferimos llamar comentario constructivo, porque no tiene la intención de criticar, sino de compartir una experiencia de amor expresado en comprensión, y basándonos en la sentencia bíblica: ¿tú quién eres para juzgar al prójimo? se fundamenta en el propósito de lograr una transformación favorable que beneficie a todas y cada una de las personas involucradas en circunstancias o ambientes determinados, pero siempre con una actitud de profundo respeto.

El hombre por naturaleza, busca comunicar sus pensamientos e influir en los demás con su opinión para lograr transformaciones en la familia, en la sociedad, en el trabajo, en la escuela, en donde se desarrolle, sin embargo, corre el riesgo de sujetarse únicamente a su particular y limitado punto de vista e intereses, sin atender a las necesidades o propósitos que tienen los demás; esto, es decir, el no mirar más que su propio punto de vista, lo hace un ser egoísta, centrado en sí, ensimismado, atrapado en la noche de su subconsciente herido. Sólo un corazón abierto a la luz del amor, aceptará caminar por la senda de la tolerancia, del respeto, de la solidaridad, de la verdadera comunicación pues sin una verdadera comunicación, el comentario constructivo no será posible jamás.

¿Sabes? Te sugerimos que ante una crítica constructiva o en el peor de los casos, destructiva, agudices tu mirada madura y la recibas y contemples, desde una visión en la que te encuentres libre de toda reacción colérica, libre de la ira, o que pueda abrir otras heridas en cadena que te lleven a alterarte con la otra o las otras personas o con personas que ni la deben ni la temen….y esa visión es la de la fe, la visión del amor, la de la compasión, la de la capacidad de ponerse en los zapatos de quien la hace. No permitas que las palabras, las actitudes o las miradas de los demás, tengan el poder de animarte o desanimarte, pues reflexiona, ¿qué son las palabras sino una paja que se lleva el viento?...
.¿qué son las actitudes o las miradas sino reflejo de lo que uno vive dentro?....


Cuando la crítica es realmente constructiva, basada en el amor profundo, a través del comentario constructivo se desarrollan otros valores como la lealtad, la honestidad, la sencillez, el respeto, la amistad. Sería absurdo cerrar nuestro entendimiento y pasar por alto la importancia de vivir este valor, el valor del comentario constructiva, pues nadie podemos, ni tu ni yo, jactarnos, es decir, creernos poseedores de la verdad y así, asegurar tener un buen juicio crítico, si no hay un equilibrio entre la manera como aceptamos los comentario de los demás y la forma e intención con que expresamos los nuestros.

Cuántas familias se destrozan hablando mal unos de otros, grupos de trabajo, comunidades en donde lo que se respira es un ambiente de suspicacia, de desconfianza, un ambiente en donde se muestra que las heridas de la vida no han sido sanadas. Cada vez que una persona desea expresar su opinión o inconformidad con rectitud de intención, es decir, con un profundo amor por la otra persona, tendrá que hacerlo con mucha educación, de la mano de Jesús el Señor, sostenido, sostenida por su gracia, aclarando que es “un comentario constructivo, hecho con amor”, para evitar malos entendidos y lograr una mejor disposición de quien le escuchará.

A veces soy, eres tan susceptible, que sin la aclaración apropiada, te sientes agredido, agredida. Si fueras más sencillo, sencilla, maduro, madura, profundo, profunda en la fe, encontrarías en cada comentario –positivo o negativa- una oportunidad para transformar y mejorar tu actitud con la gracia del Señor Jesús, ante tal o cual situación en la vida. Si quisieras mirar con ojos de fe, que en realidad lo que están expresando los demás es su forma de mirar y a veces esta forma de mirar –te repetimos- es limitada, condicionada por las heridas de quien expresa su pensamiento, su mirada velada de ver tus reacciones, qué las motivaron, pues tu y yo somos unos desconocidos para los demás, como los demás lo son para nosotros aunque vivamos bajo el mismo techo. Sólo Dios, puede comprender cada personalidad, cada historia, mi ser entero, tu ser entero, profundamente.

Ahora que estás escuchando todo esto, te decimos que de las críticas o comentarios más duros, trata de sacar fuerza, y deja que la serenidad, la paciencia de Jesús en ti, fluyan….para que haga crecer en ti, la capacidad de comprensión, de compasión, de misericordia, aún si hieren tu amor propio, aún si abrieran todas las heridas de tu vida. Da gracias al Señor Dios, cuando permita una crisis en tu vida. ¿Sabes?, la palabra crisis viene de Krineim, de crisol, que significa purificación y rompimiento, y en una crisis, o te dejas hundir, o te levantas sostenido, sostenida por la gracia del Señor, pero, para crecer en medio de una tormenta interior, necesitarás querer creer pues una vez más te dice Jesús tu Amor verdadero: “Te basta mi gracia”.
Necesitarás desear ardientemente ser libre de lo que te está condicionando en ese momento, de lo que te está causando desesperación, desesperanza.


Las crisis son una bendición en cuanto que se nos presentan como una gran oportunidad para ser mejores, para superarnos, para vivir la vida más profundamente.
Hoy, aquí y ahora, desde la verdad de Dios mira si tu tendencia a criticar va todavía, de una persona a otra o de una situación a otra, sin ton ni son y conviertes la crítica en una forma de oponerte y rechazar todo aquello que no te gusta; observas y manifiestas inconformidad casi de todo: el modo de vestir, las opiniones, la forma de gobierno, las normas de vialidad, la conducta del vecino, de tu suegra, etc, etc., y muy pocas veces, haces una valoración sincera y valiente sobre tu comportamiento y modo de pensar.

El Señor Jesús en el evangelio de Mateo 7, nos enseña sobre el no juzgar a los demás y en los versículos del 3 al 5 nos cuestiona diciendo: “¿Por qué te pones a mirar la paja que tiene tu hermano en el ojo y no te fijas en el tronco que tú tienes en el tuyo? Y si tú tienes un tronco en tu propio ojo, ¿cómo puedes decirle a tu hermano: Déjame sacarte la paja que tienes en el ojo?. ¡Hipócrita!, saca primero el tronco de tu propio ojo y así podrás ver bien para sacar la paja que tiene tu hermano en el suyo”.

Lo primero será reconocer que frecuentemente hablamos, hablo, hablas, sin fundamento, te quedas con unas cuantas palabras del noticiero o del diario, haciendo balanza.. tu pobre información con los comentarios que escuchas en la oficina o con los amigos; haces conjeturas y emprendes el vuelo aprobando o desaprobando lo que venga al paso es decir, lo que se dijo de tal persona, de este hermano, de la cuñada, de la suegra, de este maestro, de este predicador etc., e incluso, lo que viste de esta persona y esta otra, y ¡con qué facilidad te eriges en autoridad competente para juzgar, para criticar, para lanzarle al hermano tu mirada distorsionada ante lo que tu mirada miope cree que es y que en realidad no es.

La critica que viene de las heridas que aún sangran, mal intencionada, no tiene justificación. Me pierdo, te pierdes entre comparaciones absurdas; señalamos con firmeza los defectos, costumbres, reacciones y hábitos de nuestros conocidos amigos e incluso de aquellos que apenas les hemos visto una sola vez; me disgusto, te disgustas, porque en casa las cosas no se hacen a tu gusto. ¿Acaso haces, algún bien expresando opiniones siempre negativas?. La crítica destructiva apoyada por los impulsos egoístas, cierra toda oportunidad al diálogo que diferente a la crítica, comparte ideas y no busca imponer sino simplemente amar. Cualquier comentario fuera de lugar o falto de delicadeza, no solo ofende, sino destruye además del corazón de las personas, la buena comunicación, la imagen y opinión que se tiene de las personas y por si fuera poco, habla muy mal de ti mismo, de ti misma.

Por eso insistimos que para que tu comentario constructivo tenga valor, necesitarás de una actitud honesta, leal y sencilla: si algo te disgusta o incomoda, será mejor no generar murmuraciones o crear conflictos, si deseas que las cosas y las personas mejoren, lo correcto será acercarte a los interesados y expresar tu punto de vista, al igual que tu habrás de estar dispuesto, dispuesta a escuchar el resultado que resulte provechoso para todos.

Te brindamos los siguientes consejos cuando creas que es oportuno dar un comentario que construya, escucha: Antes de hablar, evalúa la situación, escucha a la persona y pregunta. De esta manera tendrás los elementos necesarios para formar una idea correcta y dar una acertada opinión. Antes de criticar a las personas en cualquier aspecto, examínate con el mismo rigor y criterio, no sea que tengas los mismos defectos. Recuerda que para ayudar a los demás, tú debes ser el primero en mejorar.

Comienza ya, aquí y ahora, a descubrir lo bueno que tienen las personas, las instituciones y las circunstancias. Si no tienes algo positivo que decir, lo mejor es callar. Un síntoma inequívoco de neurosis en su grado alto es el que escucharás en seguida es decir, querer que los demás estén bien, cuando tú ni con la punta del dedo, quieres hacer nada para seguir los pasos de Jesús, y sigues dejándote llevar por tus impulsos egoístas. No hagas interpretaciones de las acciones o palabras de los demás ni suposiciones.

Acepta con madurez todo tipo de críticas y comentarios respecto a tu persona y modo de trabajar, centrando tu atención en que es una rica oportunidad para crecer interiormente, sobre todo, en el amor. Para fomentar el diálogo, los comentarios constructivos, tendrás que hacerlos responsablemente a través de la reflexión, considerando las implicaciones que podrían tener; el respeto que debes a las personas se manifiesta protegiendo su buen nombre y reputación, te parezca bien o no, su proceder, además de procurar su mejora individual. De esta manera actuarás cristianamente y todo tu actuar se convertirá en una actitud de servicio e interés por el prójimo.

También necesitarás querer transformar con la gracia del Señor Dios, tu negatividad en una mente positiva, más sana “en lugar de molestarte por ejemplo, por la lentitud de “x” empleado -cuyo ritmo de trabajo es así-, ahora no sólo evitarás el disgusto y llamada de atención, sino procurarás darle un buen consejo que le ayude a mejorar”. Lo mismo aplica para los hijos, el cónyuge y hasta con algunos amigos.


Este cambio no es sencillo, requiere atención y deseo de querer ser cada vez más, como Jesús, para estar en guardia ante tus reacciones que puedan provenir del egoísmo camuflado, de las heridas que aún no han sanado. A veces, significará como remar contracorriente pero Jesús mismo hoy te dice: ¡Ánimo!. Yo he vencido al mundo.

Aprende a escuchar, pues de otra manera, estarás mostrándote a ti mismo, a ti misma, que en tu interior hay tanto ruido que te hace aferrarte a tus propias ideas. Evita el deseo de enterarte de lo que no te incumbe, hacer comentarios imprudentes y dar consejos no solicitados, porque hacer esto es ser entrometido. Cuida especialmente tus relaciones personales, evita suponer las palabras y actitudes que los demás tienen y que “motivan” -según tu- tu enojo. Lo más importante es que tú cambies de actitud, que hasta ahora también podría herir a otros. Por último, examina tus intenciones, sentimientos y estado de ánimo antes de pronunciar palabra. Si estás alterado, alterada, será mejor permanecer en silencio.

Santiago en su carta en el capítulo 3 nos habla sobre la lengua y dice en el versículo 2: “Todos cometemos muchos errores, ahora bien, si alguien no comete ningún error en lo que dice, es un hombre perfecto, capaz también de controlar todo su cuerpo. Cuando ponemos freno en la boca a los caballos para que nos obedezcan, controlamos todo su cuerpo. Y fíjense también en los barcos: aunque son tan grandes y los vientos que los empujan son fuertes, los pilotos con un pequeño timón, los guían por donde quieren. Lo mismo pasa con la lengua: es una parte muy pequeña del cuerpo, pero se cree capaz de grandes cosas.

¡Qué bosque tan grande puede quemarse por causa de un pequeño fuego!. Y la lengua es un fuego. Es un mundo de maldad puesto en nuestro cuerpo, que contamina a toda la persona. Está encendida por el infierno mismo, y a su vez, hace arder todo el curso de la vida. El hombre es capaz de dominar toda clase de fieras, de aves, de serpientes y de animales del mar y los ha dominado, pero nadie ha podido dominar la lengua. Es un mal que no se deja dominar y que está lleno de veneno mortal. Con la lengua, lo mismo bendecimos a nuestro Dios y Padre, que maldecimos a los seres humanos creados por Dios a su propia imagen. De la misma boca salen bendiciones y maldiciones.

Hermanos míos, esto no ha de ser así. De un mismo manantial no puede brotar a la vez agua dulce y agua amarga. Así como una higuera no puede dar aceitunas, ni una vid puede dar higos, tampoco hermanos míos, puede dar agua dulce un manantial de agua salada”..

Y en el capítulo 4 versículo 1 dice: “¿De dónde vienen las guerras y las peleas entre ustedes?, pues de los malos deseos que siempre están luchando en su interior”. Sí, la boca habla de lo que está lleno el corazón.

El libro del Eclesiástico en el capítulo 5 versículos del 9 al 14 dice: “No avientes el trigo a cualquier viento ni camines en cualquier dirección. Se constante en tu manera de pensar y no tengas más que una palabra pero ten calma para responder. Si puedes, responde a los demás, pero si no, quédate callado. El hablar, puede servir para la honra y la deshonra. La lengua –no iluminada por el amor verdadero- es la ruina del hombre. No seas falso ni calumnies con tu lengua”.

Y en el capítulo 7 versículo 36 nos dirá: “En todo lo que hagas, piensa en el final, y nunca pecarás”. Y para hacernos conscientes de cómo habré, de cómo habrás de vivir dice en el capítulo 10 verso 9: “¿Quién puede sentir orgullo, siendo polvo y ceniza si aún en vida se pudre ya su cuerpo?”. En el capítulo 11versículo 7 nos enseña:” No critiques sin antes averiguar; primero examina, después escucha antes de responder y cuando otro habla, no lo interrumpas. No pongas pleito. ¿Para qué vivir en pleitos, hijo mío?”. El capítulo 14 versículos 1 y 2 nos dice: “Dichoso el hombre que no sufre por lo que dice y a quien la conciencia no le acusa. Dichoso el hombre al que no le falta el ánimo ni ha perdido la esperanza”.

Pues bien, seguimos diciéndote que una buena comunicación puede hacer la diferencia entre una vida feliz o una vida llena de problemas. Por ejemplo, la violencia elimina desde el inicio la posibilidad del diálogo y los enemigos del diálogo, son el monólogo y la indiferencia, entendidas las dos actitudes como la negación de una de las dos personas que necesitan dialogar. En casos extremos se puede llegar a una negación recíproca, cuando en ambas partes no hay tolerancia..

La palabra diálogo viene del latín dialogus y del griego dlálogos, «lògos», que se traduce como un discurso entre («diá») es decir, entre personas. En este sentido, el diálogo significa el establecimiento de una «comunicación o conversación en la que toman parte los que se comunican. Han sido muchísimos quienes le han estudiado, utilizando este término para darnos a conocer, los bienes que se derivan de su práctica. El diálogo se ha desarrollado en diferentes aspectos de la vida social del ser humano, como por ejemplo, el religioso, el cultural o el político, y esto sucede, sobre todo cuando las tensiones que surgen de la convivencia humana han hecho necesaria la búsqueda de soluciones que permitan superar los problemas. Por eso, remover los obstáculos para llegar a un entendimiento ha sido una de las más altas aspiraciones del diálogo en todas las épocas.

Hay quienes expresan que el diálogo es “un arte”, porque se necesita cultivar y se cultiva como la tierra a la que hay que echarle abono, vitaminas, agua, tiempo, así, el diálogo necesitará de paciencia, de apertura, de tolerancia, de humildad, es decir, de la gracia del Señor Dios. El diálogo, así como el silencio prudente en ocasiones, son frutos del verdadero amor. En cambio, la arrogancia, la prepotencia, la soberbia, la impaciencia serán siempre, verdaderos obstáculos para dialogar.


La prudencia nos permite regular y encausar hacia el amor, las pasiones humanas como la ira e impide la muerte interior ocasionada por la depresión que viene de los gritos y en ocasiones hasta de los golpes o la indiferencia o el aparente triunfo de uno, sobre otro.
¿Sabes?, en el verdadero diálogo, no hay ganadores, hay amor, hay acuerdos, porque desde la gracia del Señor –para quienes tenemos fe en Él-, permitimos que nuestra inteligencia, nuestro entendimiento y nuestra voluntad, sean iluminados por las actitudes de Jesús, por su vida, por su Palabra.
El fruto del verdadero diálogo, es el respeto a las ideas y al modo de comprender de otros; de la mano también va la moderación que por cierto exige entre los que dialogan, una reciprocidad en cuanto al trato amable, porque el enojo, los gritos, las palabras mal sonante o hirientes, no dejarán nada más que vacío, ausencia de amor, golpes y heridas fuertes en el alma, distanciamientos, divorcios, malos entendidos ocasionados por la falta de apertura y los pensamientos manejados por la presuposición y el etiquetamiento.


Cuando es una sola persona la que habla consigo misma, se da el riesgo de caer en el monólogo. El monólogo definitivamente, excluye a los demás. Al que habla consigo mismo frente a otro, sin desear realmente entrar en diálogo sino simplemente imponer absolutamente su criterio, no le interesan los demás. Este convierte al de enfrente, como el mayor enemigo por cierto irreconciliable y a quien se pretende eliminar. Y tú y yo que escuchamos ¿cuántas veces preferimos el monólogo? O no digo, no dices con un tono de voz eufórico y rabioso: Ahora me vas a dejar hablar…..Ya dije y no hay más qué hablar……Ahora me vas a oír… y soltamos todas las sanguijuelas venenosas que traemos arrastrando hace 20 años 0 hace 7 semanas con la actitud de quien nadie puede bajarte del pedestal más duro del corazón cerrado, porque se ha echado fuera la gracia y a Dios mismo….y todo por dejarte llevar, por poner el corazón en lo que como charco maloliente, apesta como la negatividad, la no fe, los juicios.


Volviendo al diálogo te decimos que es la manera más apropiada, por la que se puede llevar una convivencia con los demás, más plena, más en paz. Los problemas, generalmente vienen –como decimos-, del no diálogo, de la no comunicación, de las presuposiciones, de las suposiciones, del doblez del corazón. La comunidad mundial necesitamos, nos urge ser hombres y mujeres de un solo corazón, el corazón del amor. Sin amor, ya lo dirá el apóstol Pablo: nada soy. Sí, sin amor se van las ganas de vivir, se va el sentido de la vida, se vive en la depresión, en la desesperanza, en la tristeza en la desunión. Cuántos matrimonios que viven como dos verdaderos extraños……él o ella, cuando no es por un amante, es por el excesivo trabajo, por su egoísmo que lo ha instalado en lo más hondo del corazón en el que su vida se reduce a estar rumiando negativismo y “no me abro y no perdono y no olvido”, y se vive en un desencanto por vivir, se vejeta, y al corazón se le condena a vivir esclavizado a todo lo contrario al verdadero amor, a la libertad interior, a la humildad, a la vida.


Cuántos padres divorciados de sus hijos y cuantos hijos divorciados de sus padres……viviendo bajo el mismo techo y no se conocen, se juzgan, se critican, se ignoran y se infectan unos y otros de neurosis altas, tan altas que sin necesidad de estar en una clínica mental, se vive ya no en la realidad sino en el mundo fabricado de la mentira de la no lógica, de la locura existencial causada por el egoísmo humano.
El diálogo como fruto del amor, es un valor por excelencia que busca el enriquecimiento de las dos partes y que repetimos, necesitaré, necesitarás cultivar. El que dialoga, necesitará del que lo escucha y ambos necesitarán de la capacidad de guardar herméticamente las confesiones del otro, de la otra, las ideas, los sentimientos revelados. El padre Ignacio Larrañaga dice que al cielo, habremos de entrar con un ramillete de secretos, de confesiones, porque de otra manera, nadie te tendrá confianza para abrirse al diálogo. Al divulgar los pensamientos de otros de otras, al divulgar a los cuatro vientos las actitudes débiles de los demás, nadie, pero nadie te tendrá confianza, así seas un padre o madre de familia o esposo o esposa o quien seas. Los demás te dirán que nunca nada volverás a saber de él, de ella, de ellos…..y cuando muere la confianza, se pierde el amor y el sentido de vivir, se pasa a la desconfianza, al resentimiento, a la venganza.

El diálogo como fruto del amor, nos brinda la oportunidad de conocer mejor a los demás, no para hacer de ellos trizas en la primera oportunidad que tengamos, sino para ser amigos, amigas de verdad, conocer su carácter y manera de pensar, sus preferencias y necesidades, aprendemos de su experiencia, compartimos gustos y aficiones... en otras palabras: conocemos un poco más a las personas y desarrollamos nuestra capacidad de comprensión. Sólo así estaremos en condiciones de servir al enriquecimiento personal de quienes nos rodean e influiremos en nuestra sociedad mundial. Entonces, sólo entonces reflejaremos realmente y diremos a los demás con la vida, que el Señor Jesús está vivo en el corazón.

Para casi terminar te decimos que cuando alguien esté frente a ti, exponiéndote su pensamiento, sus ideas, escucha con atención, no acapares la palabra, evita interrumpir, utilizar un lenguaje propio y moderado, lo que demuestra educación y trato delicado hacia las personas. Muestra interés por la persona, pues cuántas veces nuestra atención total está reservada para unas cuantas personas, te muestras atento, atenta y ávido, ávida de escuchar cada una de sus palabras. Por otra parte, los menos afortunados se ven discriminados porque consideras su charla como superficial, de poco interés o de mínima importancia. Piensa en tus hijos o nietos o sobrinos o vecinos pequeños o pre -adolescentes o jóvenes, piensa en tus alumnos si eres profesor, ¿Realmente te interesas por sus cosas, sus problemas y conversaciones? O simplemente enjuicias sus actitudes como latosas, falta de respeto, insoportable sin tener en cuenta que ellos y ellas llevan encima heridas y muy profundas y que si se portan así o asá es porque ¿sufren?. Toda persona que se acerca a nosotros considera que tiene algo importante que decirnos: expresar una idea, tener una cortesía o hacer el momento más agradable –incluso, algo que molesta a nuestro egoísmo y falta de tolerancia- como es el caso de un hijo rebelde que con su actitud te está comunicando que no tiene sentido el vivir, porque sólo cuando entremos tu y yo en diálogo verdadero con ellos, con ellas, con cualquier ser humano por medio de la escucha no sólo de sus palabras sino de toda su persona, participaremos de sus sentimientos y preocupaciones, y podremos dar realmente, iluminados por el Espíritu de Cristo, nuestro consejo y ayuda verdadera.


De hoy en adelante, -con la gracia de Dios por delante- aprende a preguntar con una sonrisa en los labios, pues a pesar del esfuerzo por expresar las cosas con claridad no siempre se toman en el sentido correcto, y no hablamos de malas intenciones o indisposición, pues las causas pueden ser varias: falta de conocimiento y convivencia con las personas, distracción, cansancio, etc

El punto es no quedarte con la duda, aclarar aquello que te parece incorrecto, equivocado o agresivo para evitar conflictos incómodos e inútiles que sólo dejan resentimientos y hasta rupturas… Aprende a ceder…. Existen personas por temperamento y heridas, que son obstinadas en pensar que poseen la mejor opinión debido a su experiencia, estatus o conocimientos; de antemano están dispuestos a convencer, u obligar si es necesario, a que las personas se identifiquen con su modo de pensar y de parecer, quitando valor a la opinión de los demás. No es extraño en ellos la inconformidad, la crítica y el despotismo, inmersos en conflictos, críticas y finalmente convertidos en las últimas personas con quien se desea tratar. Pero tú que escuchas, no puedes caer en esto, ya que tienes frente a ti por la fe, a Jesús, por eso siempre, pero siempre, antes que dejarte llevar de tus impulsos motivados por las heridas no sanadas de la vida, con su gracia trata de vivir el Qué harías tú Jesús, en mi lugar.

Se sincero ante todo. Expresa lo que piensas, sobre todo si sabes que es lo correcto (en temas que afecten a la moral, las buenas costumbres y los hábitos), no debe detenerte el qué dirán, pero hazlo con un gran pero gran amor, superando el temor a quedar mal con un grupo y luego verte relegado, relegada y hasta rechazado, rechazada. Tampoco es justificable callar para no herir a alguien, al compañero que hace mal su trabajo; al hijo que carece de facultades para el deporte pero tiene habilidad para la pintura; etc., si deseas el bien de los demás, procura decir las cosas con delicadeza y claridad para que descubran y entiendan tu rectitud de intención. Siempre será importante dar a los demás un consejo y criterio recto, de otra forma continuarán cometiendo los mismos errores o haciendo esfuerzos inútiles para lograr objetivos fuera de su alcance, pues si actúan así se debe, tal vez, a que nadie se ha interesado en su mejora y bienestar. Comprende los sentimientos de los demás. Evita hacer burlas, criticas o comentarios burlescos, respecto a lo que expresan; te repetimos, si es necesario corrige, pero nunca hagas sentir mal a nadie. No interpretes equivocadamente los gestos, movimientos o entonación con que se dicen las cosas, hay personas que hacen demasiado énfasis al hablar, según es su temperamento, su cultura, su raza.


Primero pregunta y aclara antes de formarte una idea equivocada. Observa el estado de ánimo de las personas cuando se acercan a ti y las posibles heridas que pueden llevar encima. Todos nos expresamos diferente cuando estamos exaltados o tristes. Así sabrás qué decir y cómo actuar evitando malos entendidos. En tus conversaciones incluye temas interesantes, que sirvan para formar criterio o ayudar a mejorar a las personas. Las pláticas superficiales cansan y no edifican.


Aprende a ser cortés. Si no tienes tiempo para atender a las personas, acuerda otro momento para charlar -si esto es posible, pues es de muy mal gusto mostrar prisa por terminar. Si tienes demasiada prisa por otra situación importante, exponlo sencillamente pero con educación. Todos deseamos vivir en armonía, por eso, este es el momento de reflexionar y decidirse a dar un nuevo rumbo hacia una mejor comunicación con quienes nos rodean, con nosotros mismos y con Jesús, el amigo que nunca pero nunca, falla.

 

MOMENTO PRECIOSO DE INTIMIDAD CON DIOS

En unos momentos de intimidad con el Señor Dios, deja todo lo que tengas en tus manos y toma una actitud orante, bien sentado, sentada, con tus pies bien puestos en el piso si puedes, tus brazos y manos descánsalos sobre tus piernas con tus palmas hacia abajo o hacia arriba o entre lazadas, tu cabeza recta, cierra tus ojos y respira suave, profundo y lento, y ábrete en fe adulta a tu Señor y Dios que desea entrar en comunicación contigo hoy, aquí y ahora. Recuerda que con el primero que necesitas entrar en comunicación auténtica es con Él, tu Señor y Dios, así que comienza por decirle allá en lo hondo de tu ser: Jesús, Amado mío, qué difícil es abrirse….¡cuánto cuesta rasgar el velo del propio misterio, pero se bien que sin comunicación ¡Oh mi Señor!, no hay amor y que el misterio esencial de la vida entre los seres humanos consiste en ese abrirse y acogerse unos a otros. Oh mi Dios, hoy se en la fe, que fui creado, creada, no como un ser acabado y encerrado, sino como un ser que puede aprender de los demás y compartir de la riqueza que has depositado en mi interior y que me complemento también, con la riqueza de los demás porque, no somos islas. Hoy se que encerrarse es muerte y abrirse es vida, libertad, madurez. Mi Señor, te suplico, ayúdame a romper en mi el miedo, la timidez, los bloqueos para poder comenzar a cultivar la gracia de dialogar, la gracia de la comunicación contigo, conmigo y con cada ser humano que encuentre en mi camino. Regálame la gracia de lanzarme sin miedo a la comunicación, con una mirada como la tuya: tierna, compasiva, profunda, Regálame la gracia de hablar con todo mi ser, que tú estás vivo, que es posible el amor, que es posible ser feliz en este paso por este mundo.

Ahora, mira cómo el Señor te llena de su luz transformante y escucha cómo en tu corazón pronuncia dos veces tu nombre…..escúchale….Ya no me persigas más ni en ti mismo, ni en el prójimo……Soy Yo, Jesús…levántate de todos esos sentimientos de impotencia que surgieron ante quien no supo comprender tu personalidad, tu manera de ser, tus palabras o tu mirada….levántate….Levántate de esa tristeza causada por algún rechazo….levántate de aquello que sabes que te oprime y no te deja ser libre para amar….levántate del no perdón, y entra en mi pues en mi, encontrarás qué es lo que debes de hacer, cómo necesitas vivir, que debes hablar y qué necesitarás callar. Te he escogido desde toda la eternidad para que se manifieste en tu flaqueza, mi grandeza….. /Señor….te confieso que muchas veces he preferido vivir ciego, ciega para no responsabilizarme en el amor….. / Sí, lo se, pero ahora mismo te digo: recobra la vista…recibe mi Espíritu Santo y déjate amar por mi. De ahora en adelante, ¡Te basta mi gracia!....Déjate amar por mi….Y tú, allá en el corazón dile: Sí Señor, haz de mi lo que quieras. (Amén)

 

 

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LA AUTO-ESTIMA

Al hablar de auto-estima, algunas personas podrían pensar que se está hablando de egoísmo, de ensimismamiento, o que con un tema como la auto-estima se fortalece la actitud de suficiencia y soberbia, pero como veremos, hablar de autoestima es hablar del mandamiento más importante, y es un mandato –como todos los mandatos del Señor- que cuando lo llevamos a cabo, sostenidos e iluminados por su gracia, nos plenifica, nos realiza como verdaderos hijos de Dios, como hombres y mujeres que tienen ese encanto por la vida; hombres y mujeres que tienen la capacidad –como Jesús- de pasar y tocar los corazones más entristecidos y despertarlos, al amor, a la alegría, a la verdadera realización, porque antes ellos se han dejado encontrar por la verdadera libertad, cuando se han dejado encontrar por Dios.


Una gran amiga Puerto Riqueña, la Pastora Arelis Cardona, quien es consejera en el área Metropolitana de la Universidad Interamericana en San Juan, nos dio este testimonio reciente al pedirnos oración por una Noche de Raegguetton Cristiano para los jóvenes de su comunidad. Conoció a un cantante de Raegue, esta nueva música juvenil, y nos cuenta, que le cautivó la voz de este chico, su carácter, el mensaje de las canciones –compuestas por él mismo- su testimonio y lo invitó a dar un concierto. El chico, como de 24 años, era adicto y distribuidor de drogas. Lo trataron de matar, estuvo preso y allí en la cárcel –dirá la Pastora-, el Señor, lo fue a ver, es decir, tuvo un Encuentro personal con Jesucristo vivo en su corazón y se dejó mirar por el único que podía devolverle el amor a sí mismo, el amor a Dios y por lo tanto, el amor a cada ser humano. Se volvió al Señor y su vida se transformó tanto, que ahora desea llevar ese mensaje, por todas partes.


Cuando el ser humano está cansado -no precisamente de los años, porque este joven del que hablábamos sólo tiene 24 años- sino sobre todo, cuando se está cansado de no confiar, de no creer en el amor, de no querer perdonar, cuando el ser humano toca fondo y se encuentra con su nada y a la vez con el que es el Todo, cuando se encuentra con la riqueza que Dios mismo ha depositado en el corazón del hombre, entonces, comienza a brotar de nuestro equipaje espiritual la flor más suave pero que cautiva cualquier orgullo, cualquier soberbia, cualquier autosuficiencia; esta flor es la humildad, porque sólo el humilde puede creer que está hecho para la vida, para la alegría, para la elección, para el cambio.
El joven Puerto Riqueño, quizá nunca había experimentado cuánto valía como ser humano, tal vez nadie se había atrevido a mirarle con verdadero amor, pero Jesús, va a su encuentro allá en su corazón y al dejarse mirar, casi como magia, comienza a experimentar el milagro de estar aún vivo, a pesar de tantas emboscadas que le tendió el egoísmo, las heridas propias y de otros.


La autoestima es decir, el valorarse a uno mismo, el amor por uno mismo, crece y se consolida cuando estamos bien con nosotros mismos, cosa que nos exige ser verdaderas personas, En este joven, o en mi, y en ti que escuchas, hasta que experimentamos ese encuentro, nace la responsabilidad por nosotros primero y después como narrará el Evangelio de Marcos en su capítulo 5, versículo 15 cuando Jesús deja libre de las ataduras a aquél hombre que vivía golpeándose con las piedras y encadenado entre tumbas, que “La gente acudió a ver lo que había pasado. Y cuando llegaron a donde estaba Jesús, vieron sentado, vestido y en su cabal juicio al endemoniado que había tenido la legión de espíritus”; y la Pastora dirá refiriéndose al joven Portoriqueño: “Me cautivó su voz, su carácter, el mensaje de las canciones –compuestas por él mismo- su testimonio y lo invité a que ofreciera un concierto”.


Hablar de auto-estima cristiana, es hablar de confianza, a la manera como habla el Apóstol Pablo: “Yo se en quien tengo puesta mi confianza”, porque la auténtica confianza y seguridad en uno mismo, es la que se apoya totalmente sin peros ni por qués, en el que es la Verdad Suprema, es decir, Dios.


En los temas sobre el valor del perdón en donde se trataron de cerca las 5 heridas que afectan nuestro subconsciente cuando éstas no son asumidas y sanadas, vimos que sólo el perdón devuelve la integridad de la persona, lo que podríamos llamar, la auto- estima pues sólo quien se sabe inmensamente aceptado y amado por Dios y por sí mismo, puede pasar por esta vida caminando seguro, firme, apoyándose siempre en este amor que es la más grande fuerza transformante.


En Mateo 22,34-40 encontramos lo siguiente:
“Los fariseos se reunieron al saber que Jesús había hecho callar a los saduceos, y uno que era maestro de la ley, para tenderle una trampa, le preguntó: Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley?. Jesús le dijo: Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más importante y el primero de los mandamientos. Y el segundo es parecido a este: Ama a tu prójimo como a ti mismo. Estos dos mandamientos son la base de toda la ley y de las enseñanzas de los profetas.”
El Señor nos habla de 3 amores en la vida: Amor a Dios y sobre todo, dejarnos amar por Él, Amor a los demás y amor a uno mismo. Para poder comenzar por el camino más sencillo, te decimos que comiences por ti, sí, por ti, porque si tú te descuidas, no podrás comprender realmente, las maneras de ser de los demás ni saber las necesidades de los otros. El: “Ama a tus semejantes como a ti mismo” enseña que si tú no te amas a ti mismo, a ti misma, no puedes amar realmente a nadie, ni al Señor Dios. Si tú maltratas a quienes te rodean, y a quienes te encuentras a tu paso, es porque te maltratas a ti mismo, a ti misma, porque no te quieres. Eres amigo, amiga –aparentemente- de todos excepto de ti mismo.

¿Sabes?, nadie da lo que no tiene, por eso, primero tendrás que ayudarte a ti que escuchas. Un monje del monte Athos, contó que un anciano cuando era joven, se había propuesto salvar el mundo entero. No obstante, cuando se hizo un poco más grande, concluyó que el mundo estaba más allá de su capacidad para arreglar, así que redujo sus objetivos y se propuso arreglar su ciudad. Años más tarde, se dio cuenta que eso también estaba más allá de sus medios, mientras tanto, su familia estaba carente, así que trató de arreglarla. Ya como anciano, dijo: ¿Por qué estoy tratando de arreglar a mi familia? Debo arreglarme a mí mismo. ¿Si una persona no puede arreglar el mundo que está dentro de él, qué esperanza tiene de arreglar el mundo que está fuera de él?.

El respeto por otros, por ejemplo, viene del auto respeto, es decir del ser conscientes de la dignidad, del valor como ser humano y divino –porque repetimos que estamos hablando cristianamente-, y Gracias a Jesucristo el Señor, todos somos dignos de amor, de respeto. En el Evangelio de Juan 8, después de devolverle la confianza en sí misma a la mujer adúltera, quien herida por el abandono, el rechazo, la humillación, la traición y la injusticia, se había entregado a una total desintegración de su persona; Jesús el Señor le dice en el versículo 10 y 11: Mujer, ¿dónde están los que te condenan? Y ella contestó: No hay nadie Señor. Jesús le dijo: Tampoco yo te condeno, ahora vete, y no vuelvas a pecar. Esto podríamos entenderlo así: primero necesitaré, necesitarás querer respetarte a ti mismo, a ti misma, para poder respetar a los demás, para poder respetar a Dios, valorarte, amarte, pero necesitarás querer desprogramarte de tus “No puedo cambiar”. “No puedo dejar esta forma de ser. “Es imposible”….

Permítenos decirte lo siguiente aún si tú que escuchas, no crees en Dios o no crees que en tu interior existe esa Fuerza Vital que está deseosa de que seas feliz, de que seas libre….

LAS COSAS CAMBIAN….

Es maravilloso conocer la Ley Biológica del cambio, del crecimiento. La vida misma, significa “cambio”. Es impresionante saber que nosotros los seres humanos, cada día, necesitamos eliminar de nuestro organismo de ¡¡¡Trescientas a ochocientas mil millones de células muertas!!!. Las células del páncreas –por ejemplo- se renuevan cada 24 horas; la flora intestinal cada 3 días, los glóbulos blancos cada 10 días; las aminas del cerebro, cada 28 días, nuestro cuerpo, es un fenomenal proceso de muerte y renacimiento. Dentro de nosotros, ocurre una actividad pasmosa, ¡Es increíble!, hay un movimiento febril de cambio, de reposición, de transformación, y esto me sirve, te sirve para entender que la vida, está hecha para crecer, para llegar a vivir en plenitud.

Las plantas por ejemplo, se renuevan. Las víboras, cambian de piel para renovarse. Cada vez que pienses en la flora, en la fauna, en la vida, piensa en tu propio ser. Los seres humanos, llevamos dentro una fuerza poderosa que nos impulsa a cambiar y a desarrollarnos no sólo físicamente –aunque no podamos crecer por ejemplo a los 45 años más en estatura-, pero como vivientes animados es decir, como espíritus encarnados que somos y por lo mismo desde el punto de vista psicológico estamos impulsados desde dentro al cambio, al crecimiento, al desarrollo en pos de la plenitud con ansias de lograr lo que consiguen las plantas, que logran con su desarrollo una forma peculiar. Se vuelven productivas, se reproducen y esto, nos afecta a nosotros, no sólo en el terreno corporal, sino también en el plano psicológico o personal. Hay dentro de nosotros pues, la fuerza pujante, el anhelo profundo que quiere cambiarnos, que quiere hacernos distintos y por más que nosotros aprendamos de nuestra cultura a refrenar el cambio, a detener el crecimiento tarde o temprano, se dará.

La Ley Biológica del crecimiento es una fuerza vital y que permite que el ser humano comience a hacer algo diferente para cambiar. Y cambiar es un proceso natural que el Señor Dios ha permitido en la naturaleza, y Él nos ha enseñado el Camino, actitudes positivas, creadoras, emprender la aventura de dejarnos llevar por la vida que nos impulsa poderosamente, irresistiblemente hacia nuestra transformación como seres humanos realizados en el amor. Pero…. ¿Cómo le hacemos los seres humanos para seguir siendo igual que antes?....¿Por qué nos obstinamos en seguir como hasta ahora, gruñones, vengativos?....¿En dónde ponemos “freno” para cambiar, para ser mejores, para valorarse, para dejar de drogarse o para dejar de criticar, o para comenzar a aceptarse así como uno es?....¿Dónde recogemos la rienda del crecimiento?...

Tal parece que es porque nuestro subconsciente ha sido bombardeado una y miles de veces por las creencias que hay en nuestra cultura y que nos hacen suponer que sea cierto el dicho –por ejemplo-: “Árbol que nace torcido, torcido se queda”…”Genio y figura, hasta la sepultura”…”Yo soy así”…”O me aceptas o ahí muere”…”Tú no me vas a cambiar, a mi nadie me cambia”…”Hay que ser realistas”…”Tú, cuando has visto a alguien que cambie”…nos regimos por pensamientos negativos que en la programación neurolingüística corresponde a “las creencias” es decir a lo que “yo creo” que debe ser, “creer a lo que alguien me dijo cuando soltó la frase: eres un bueno para nada, un torpe, un tonto…tu no vas a cambiar nunca” etc.

Nuestro organismo reacciona de acuerdo a nuestras creencias: si yo creo que por no dormir 7 horas en la noche, al días siguiente me levanto de malas, ciertamente, al días siguiente amaneceré con el humor más tremendo, porque ESA ES MI CREENCIA. Si tengo la creencia que no puedo hablar en público, no me atreveré a levantar la mano, a dar mi opinión o a hacer una pregunta pero eso no es más que mi creencia. En la salud también son decisivas las creencias:
Si yo creo que lo que causa mi enfermedad es la contaminación de la ciudad, pues o me voy de la ciudad o voy a seguir enfermo de por vida: si creo que el fuerte estrés que tengo es por la carga que he venido soportando en mi trabajo los últimos 3 meses, en las próximas vacaciones lo eliminaré. (No me creo con la capacidad de soltar ese estrés ya ahora mismo)….creencia y enfermedad van de la mano.

Y en el campo del crecimiento y del cambio, si tu y yo, nos metemos falsas creencias que contrarían la ley biológica del crecimiento, logran que de verdad nosotros no cambiemos, no mejoremos nuestro carácter, nuestros resultados en la escuela, nuestro trato con los demás. Escucha bien: una Ley Biológica es la autonomía. Los biólogos sugieren cómo la vida empieza con un acto de elección. Se seleccionan de los ahora 103 elementos conocidos, 16 y con esos 16 elementos, nos encontramos con un nuevo ser humano; y no sólo pasa con nuestra persona sino que hasta en las bacterias simples en nuestra flora intestinal, se da cierta capacidad de elección por ejemplo en la “esqueriquia kolli- si es puesta en una solución de glucosa, fabrica una encima que le permite asimilar la glucosa, pero si la sacamos y la ponemos en lactosa, aquella bacteria cambia y elige producir la galactosidasa beta –otra forma de encima- para adaptarse al nuevo tipo de azúcar que está recibiendo y poderlo asimilar.

En este ejemplo, no estamos hablamos propiamente de libertad sino de autonomía –como dijimos-; por ejemplo la planta, mueve sus hojas hacia la luz para poder realizar el proceso de transformar el bióxido de carbono que nosotros eliminamos, la planta toma lo que nosotros desechamos y con la presencia de la luz y con la clorofila, produce los carbohidratos que nosotras le tomamos a las plantas para poder vivir y así formamos un sistema: plantas, animales. Lo que nosotros exhalamos, ellas lo inhalan, ellas producen el oxigeno, lo que ellas exhalan, nosotros lo inhalamos….

Otro ejemplo son las mariposas monarcas, emigran dejando un habitat frío para buscar un lugar más cálido en el Edo de Michoacán. Esto es autonomía, y nos tendría que sugerir a mi, a ti, que nosotros los seres humanos estamos hechos para la libertad. Sí, somos libres entre elegir por ejemplo manifestar a mi madre o a mis hijos el hecho de que les quiero, o no, de que no me amo a mi mismo principalmente para poder amarles a ellos a ellas. Soy libre, eres libre para perdonar o auto- destruirte interiormente por el rencor, el odio el resentimiento. Eres libre para deprimirte ante una deslealtad o ante alguien que te grita o te roba. Eres libre para enojarte o asumir el momento difícil del de enfrente. ¿Sabes? PODEMOS ELEGIR, SOMOS LIBRES, la capacidad de cambio no está en los demás, está en ti, es interior. La Vida misma, con mayúscula es decir, Dios, nos da la capacidad de ser felices, libres, pero, tengo, tienes que comenzar por creer y aceptar que la Ley Biológica del Cambio, o del Crecimiento, te permite ir moldeando el carácter, las reacciones ante diferentes circunstancias, ante ti mismo ante ti misma; de hecho, eres libre para elegir y por sobre todo, cuentas con la ayuda del Señor Dios, cuentas con su amor, con su gracia.

Juan de la Cruz en el siglo XVI, nos habla del desasimiento interior, del no apego, en su obra que llama “Subida al Monte Carmelo” que no es otra cosa que un camino de iluminación en el que enseña que la causa del no amarnos, la causa del sufrimiento y el impedimento mayor para el cambio, es el apego, el ser esclavos de algo o de alguien, de una palabra hiriente, de una mirada hostil, y añadía: con el cese del apego, cesa el sufrimiento: “Yo quería ir al cine y no se pudo” …ser consciente que no soy esclavo del cine. La cola estaba muy larga, me tuve que regresar a mi casa, pero me regreso tan tranquilo, no frustrado. “Yo quería que viniera a verme este amigo y no llego”...decido no morirme de depresión. Eso es libertad. ¡Cuántas broncas nos evitaríamos si creyéramos en la Ley Biológica del cambio: ¡ES POSIBLE CAMBIAR! Si quisiéramos poner en práctica la ley biológica de la libertad, otras estrellas brillarían en nuestro firmamento interior.


Juan de la Cruz nos sigue explicando que “Nuestros apegos, nuestras cadenas nos atormentan, nos hacen sufrir, ciegan nuestra mente”. Si yo estoy apegado –por ejemplo- a la droga o al dinero no veo que estoy destruyendo mi vida, estoy anulando mi felicidad, daño a los míos y me vuelvo un servidor de la droga y del dinero y sacrifico todo. Si estoy apegado a sacar siempre 10 en la escuela y un día me despisto y contesto mal y en lugar de 10 es 9 si estoy desapegado, en lugar de decir ¡cómo pudo pasarme esto!, simplemente para la próxima me pondré listo. Estamos pues, hablando de desapegarse, desprenderse, desligarse, de desprogramarse para comenzar un proceso de cambio en la manera de aceptarte, de respetarte, de quererte, de amarte. No te dejes vencer más, ante las voces de desaliento y del pensamiento de que no vales nada, de que no eres nadie, de que no sirves, de que sería mejor no existir. No compliques tu propia existencia, negando tu valor interno, negando la riqueza que el Señor Dios ha depositado en ti.


Jesús el Señor, con su vida, nos ha enseñado a auto-amarnos, a saborear la vida, a creer incondicionalmente en el Padre Dios, a amarnos entregando la vida a una causa noble, a ser verdaderamente pobres es decir, libres, desprendidos, desapegados de todo y poner las entrañas en Aquél que tiene el poder de darnos Agua Viva en medio del desierto. Tu que escuchas, vales mucho porque en tu interior hay una gran riqueza pero necesitarás querer descubrirla. No tengas miedo a la responsabilidad de aceptar ser valioso, valiosa. ¿Sabes?, Necesitas ahora mismo, creer en ti mismo depositando la confianza en Dios, tanto como Dios cree en ti.

Todo esto que estamos diciendo sobre la autoestima, no es precisamente para cuando todo marcha de maravilla, cuando todo –aparentemente-, va bien, no, sino más bien para que tu mismo, te animes en tiempos de desaliento, cuando cierras tu mismo, tu misma todas las puertas, cuando prefieres hundirte en la oscuridad, cuando prefieres permanecer pasivo, pasiva, cuando das rienda suelta a la negatividad, pero sábete que el Señor Dios nos dio la capacidad de ser creativos en todo tiempo. ¡Alégrate!, Dios cree en ti, porque sabe que te ha llenado de todas las capacidades, de todos los dones necesarios para vivir esta vida con elegancia espiritual es decir, con humildad, con positividad, con apertura, con alegría, con coraje bien entendido, con amor.


El jamás permitiría que hubiese algo tan duro en tu vida, superior a la fuerza que ya posees para superarlo. El tiene más confianza en ti, que tu mismo, que tu misma a ti; con su gracia, no existe obstáculo que no puedas vencer. Decir que algo no se puede, es decir que el Señor Dios, no sabe lo que está hace.

 

MOMENTO PRECIOSO DE INTMIDAD CON DIOS

En actitud orante, dile al Señor tu Dios, gracias, por que cada día me ofreces una página en blanco en el libro de mi existencia ¡Señor!. Se que mi pasado ya está escrito y no puedo corregirlo; en sus páginas amarillas encuentro mi historia, algunas con suaves colores, otras con oscuros matices...Recuerdos bellos de tiempos gratos o páginas que quisiera arrancar para siempre... Gracias Señor, porque hoy, aquí y ahora, me das la oportunidad de escribir una página nueva. Se Señor, que está en mis manos el escoger los colores que tendrá, pues aún en la adversidad has dispuesto que tenga la capacidad de poner matices de paciencia, de serenidad, de sabiduría, de positivismo, de amor, para convertirla en una experiencia que me hará crecer. Hoy quiero escribir mi día, con amor Jesús, ayúdame…..

Se que cada instante, tu Espíritu Divino está esperando a que le tome en cuenta, para iluminar mi interior, sólo basta que quiera creer, que quiera ver con una mirada profunda, con tu mirada Jesús…..Señor….deseo y necesito que el día de hoy en el libro de mi vida, haya una página que en el futuro pueda atesorar como una gran experiencia que me ha dejado más humilde, más libre interiormente, más responsable, más sincero, sincera. Ahora, escucha al Señor Jesús que te dice: Mi amado, mi amada, si supieras que sólo vas a vivir unas horas más, ¿qué harías?..¿Continuarías rechazándote y rechazando a los demás? ¿ Me buscarías? buscarías la paz en tu interior, buscarías mi Presencia?....por qué hoy mismo, no comienzas a disfrutar de la vida, de los rayos del sol, del viento, de la alegría de tus hijos, del amor de quienes te rodean, de tantas bendiciones que tienes al alcance de la mano y que muchas veces no has querido valorar?

Disfruta este momento, disfrútate y disfrútame aquí y ahora, y déjate amar por mi……y como un ancla sirve para que el barco esté firme en el puerto, así tu, hoy, aquí y ahora, permite que mi amor, sea el ancla más positiva que te impulse a vivir, a luchar, a ser una nueva criatura, viviendo cada instante con buen ánimo, con positividad, dando lo mejor de ti, -porque me dejas vivir en tu mente y corazón-. Ya no te dañes, ni dañes a nadie con tu programación negativa y… experiméntate ahora mismo, feliz en mi, feliz de estar vivo, viva, de poder regalar una sonrisa, de poder ofrecer tu mano y tu ayuda desinteresada a quienes te rodean e incluso a quienes no conoces. Ahora, dile en el silencio de tu ser al Señor: Gracias Oh mi Dios, porque ahora me doy cuenta de que nunca es tarde para cambiar el rumbo y empezar a escribir páginas de sabiduría y paz en el libro de la vida. Te agradezco mi Señor, el regalo que me das de tu Presencia, de tu paz. Te agradezco la oportunidad de convertir este instante en una página llena de auténtica felicidad en el libro de mi vida. Gracias Jesús, porque a pesar de todas las situaciones difíciles, adversas y que parecen no tener salida, me basta tu gracia, tu amor, tu poder Gracias porque hoy quiero ser responsable de vivir mi día,......como si fuera el primero, como si fuera el último, como si fuera el único en el libro de mi vida. Amén

 

 

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LA HUMILDAD

La verdadera medida de la grandeza de un ser humano, es cómo se trata a sí mismo perdonándose después de reconocer que en su vida ha tenido fallas, errores y cómo trata a quien no puede beneficiarlo en nada es decir, cómo trata a una persona que le ha herido, que ha sido desleal, que no tiene dinero, que está enferma, inválida, desvalida, cómo trata a quien no tienen ningún polo de atracción es decir, que por sus heridas no sanadas tiene un carácter difícil etc.

Humildad no es sinónimo de desvalorización. Humildad no es lo mismo que despreciarse o agachar la cabeza, o hablar en voz baja o con cierto tono dulzón, ni sentarse con los pies juntos ni tener las manos recogidas o vestirse así o asá, no. La humildad es una actitud interior, que brota de un corazón libre, anclado en el amor. La humildad es andar en verdad, es ser transparente, sincero, limpio de corazón. El tomar conciencia de las habilidades y capacidades propias, es totalmente compatible con la humildad. Si alguien tiene una voz agradable, o facilidad en la pintura o tiene un sazón muy rico para cocinar –por ejemplo-,, no debe pensar de si mismo lo contrario; ni manifestar ante los demás que su voz es fea o que no pinta bien o que en realidad la comida no le quedó sabrosa.

Hablando cristianamente, y sabiendo de Quién recibimos todo lo maravilloso que somos, uno puede medir su verdadera grandeza sin por ello sentir soberbia. Te recordamos que sentir, no es lo mismo que consentir. En realidad, todos estos son dones que Dios nos ha dado, y habríamos de estar contentos y agradecidos por ellos ya que nos fueron entregados para poder realizar nuestra misión. Y mi misión y tu misión en este mundo es ser como Jesús, amar como Jesús, vivir como Él, que se retiraba a orar para estar con el Padre y que hasta el último instante de su vida pasó haciendo el bien, a todos.

La autoestima está basada en la conciencia de las propias capacidades, de lo que uno puede ser y hacer, en cambio, la vanidad es el sentimiento de que debería expresarse admiración y exaltación por lo que uno ha hecho o es, pero quien tiene una saludable autoestima no necesita de la alabanza y la aprobación de los demás. Simplemente, se sabe en Dios. Sabe de quién le ha venido lo bueno que tiene.
Y ¿qué es el orgullo? Es el intento desesperado de una persona que se siente desvalorizada, que no se ama; el orgullo es una máscara que hace escapar a una persona de sus sentimientos de inferioridad. Una persona puede ser orgullosa porque se siente menos, el orgullo es como una falsa manera de darse seguridad. La persona orgullosa reclama honores y busca elogios para asegurarse de que es una persona valiosa, cuando en el fondo de su ser se siente menos porque así se lo habrá hecho creer alguien en su infancia y no se ha dado cuenta de que uno no es valioso por no cometer errores o por no equivocarse o por lo que piensen los demás de nosotros.
¿Por qué crees que un lápiz tiene goma o para qué crees que se han hecho las gomas? Sí, has acertado, ¡Para borrar!, porque los seres humanos tenemos fallas, pero también tenemos la capacidad de corregirlas, tenemos la capacidad de pulirnos como el más bello diamante, tenemos la gracia de ser unos hijos de Dios excelentes, seguros de sí, cimentados en el amor, anclados en Su amor misericordioso. En una persona insegura y por insegura soberbia, orgullosa, los elogios y la admiración jamás resultan suficientes. Cuando tu mismo, tu misma acudas a la máscara del orgullo, de la autosuficiencia y sobre todo, cuando mires a otras personas usarla, comprende que está tratando de impresionar a los demás con sus logros, con su supuesta simpatía etc. El orgullo y la autoestima son polos opuestos.

La persona humilde –por ejemplo-, sabe que no ha hecho lo suficiente y siente la responsabilidad de hacer más, por eso, tiende a superarse. "La humildad, cristalina como el agua más clara, es la más sublime de todas las virtudes", es como el centro del amor. ¿Sabes?, En todas las conductas de nuestra vida tenemos que llegar a encontrar el camino intermedio entre los extremos, pues los extremos son negativos, y hay conductas que tendré, que tendrás que anular por completo: es decir, usando todo ese potencial de vida verdadera que hay en tu interior, con la gracia del Señor Dios, ve transformando de tu vida el enojo en dulzura tolerancia y paciencia y el orgullo y la soberbia, en humildad. Donde antes había enojo en tus reacciones ante tal situación, pon dulzura, compasión, amor y donde podría existir orgullo, deja que la humildad fluya, así, simplemente.

Escucha los beneficios de la humildad….

1. Al ser consiente de todas las cosas buenas que posees, ya no existirá la necesidad de sufrir por la envidia hacia otras personas. Quien aprende a ser realmente humilde, vive una vida más feliz.
2. Al estar en armonía contigo mismo, contigo misma, estarás dispuesto, dispuesta a reconocer las cualidades de los demás y a amarles exactamente así como son. Recuerda que el amarte a ti mismo, a ti misma, va de la mano con el amor a los demás
3. La falta de humildad causa enojo y engendra peleas; la humildad brinda la serenidad, la tranquilidad, la calma, la paz.
4. Con humildad se desarrolla la capacidad de admitir las equivocaciones, ya que se elimina el miedo a sentir que uno no vale nada. (Bis). Al conocerte a tí mismo, a ti misma, la crítica que hacías de ti para destruirte y menospreciarte, con la mirada de humildad, se transformará más bien en una posibilidad de crecimiento, reconociendo sencillamente en dónde tienes qué afinar detalles de tus reacciones y hacia donde habrás de encausarles. No se trata de eliminar las fuerzas negativas sino de transformarlas.
5. Desde la humildad, te será más fácil perdonar a otros rápidamente, en el instante y profundamente.
6. Desde la humildad aprendes a valorarte y a valorar lo que tienes.
Te sorprenderás contemplando que todo: el universo, la tierra donde vives, cada ser humano, cada planta, cada animalito, el oxigeno, el sol, el calor, el frío, la inteligencia, la conciencia, la fe, la esperanza, el amor, la compasión, todo, pero todo, es un regalo divino.

En qué actitudes se refleja la humildad…..

Quien es humilde, hablará amablemente a quien sea, no con gritos y palabras llenas de furia. Un bebé, un niño de 5 años o pre-adolescente o joven o adulto o anciano o una planta o un animal, merecen de nuestra humildad, y tener respeto es humildad. ¿Quién soy yo, quién eres tu para gritarles, maltratarles, insultarles, golpearles? ¡¡¡¿Quién?!!!

La humildad se echa de ver, en las reacciones por ejemplo, aún cuando alguien te alabe por tu trabajo bien hecho, será beneficioso que seas consciente de que aún queda mucho por hacer. La humildad se echa de ver, en la forma de encarar la realidad sea como viene, y si posees algo bueno, estate contento, contenta con ello, pues sería inútil y hasta tonto, enorgullecerte ya que todos son regalos de Dios. El apóstol Pablo nos exhorta diciendo: ¿Qué tienes de bueno que no hayas recibido?

La humildad se echa de ver, en cómo nos relacionamos con los demás: Quien es humilde, sabe disculparse al hacer algo indebido. Quien vive desde la humildad, busca la paz con los demás. En la carta a los Romanos capítulo 12 versículo 16 se nos aconseja lo siguiente: vivan en armonía unos con otros. No sean orgullosos, sino pónganse al nivel de los humildes. No se crean sabios. No paguen a nadie mal por mal. Procuren obrar con bondad y hasta donde dependa de ustedes, hagan cuanto puedan por vivir en paz con todos. Quien es humilde, es comprensivo sabe que no es bueno guardar rencor, y que necesita aprender a perdonar al prójimo. Al ser humilde, se toma conciencia de que todos somos imperfectos. Sólo Dios, es perfecto

La humildad se echa de ver en una conducta ejemplar en todo momento, en las buenas y en los aparentes males o infortunios por ejemplo causados por la naturaleza: enfermedades, inundaciones, huracanes, terremotos, tornados, accidentes etc.

A continuación, vas a escuchar un cuento oriental que contiene una gran enseñanza: Una vez, el sol y la luna fueron creados originalmente del mismo tamaño. Sin embargo, la luna se quejó ante Dios diciéndole: ¿Es posible que dos reyes gobiernen un país y compartan una misma corona?, a lo que Dios respondió: ¿Afirmas que tú y el sol no deben ser del mismo tamaño? Muy bien, puesto que uno debe estar (subordinado) al otro, disminuiré tu tamaño y poder. El sol continuará ardiendo tan brillantemente como cuando fue creado e irradiará luz y calor durante todo el día, y tú proveerás sólo una débil iluminación durante la oscuridad de la noche.

La luna se entristeció sobremanera al escuchar estas palabras e inmediatamente se lamentó de haberse expresado como lo hizo. Por eso, Dios le dijo luego:
Porque comprendo que ahora reconoces humildemente tu conducta impropia, te rodearé de incontables estrellas luminosas que agregarán a tu luz su propio brillo titilante. “

El empeñarnos por demostrar que somos superiores a otros, nos conduce irremediablemente, a una amarga decepción. Más bien, habré, habrás de reconocerte útil y capaz, pero nunca a expensas de otra persona, sino sabiendo realmente lo importante que cada uno somos. El sólo hecho de estar vivo, viva, significa que existe Alguien –con mayúscula- que está esperando que tú completes la obra que el Señor Dios comenzó en ti al regalarte la vida. El sabe que eres capaz de hacerlo.

Hay un poema de Facundo Cabral referente al humildad, que dice:
Aprende del agua; el agua es humilde y
generosa con cualquiera, aprende del agua que toma
la forma de lo que la abriga: en el mar es ancha, en el río,
angosta y rápida apretada en la copa, sin
embargo, siendo blanda, labra la piedra dura.
Aprende del agua que por graciosa se te escurre entre
tus dedos, tan graciosa como la espiga que se somete
a los caprichos del viento y se dobla hasta tocar con
su punta la tierra, pero pasado el viento la espiga
recupera su erguida postura, mientras el roble, que
por duro no se doblega, es quebrado por el viento.
Se blando, blanda como el agua para que el Señor pueda
moverte graciosamente en cumplimiento de tu destino,
y serás eterno como EL, porque sólo el que se
deja trascender por el Trascendente, será eterno.

Sí, Cuando nos dejamos engrandecer en la humildad, estamos más cerca de lo grande es decir, del amor verdadero. La Sagrada Escritura nos dice “El que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado"; aquí no se está refiriendo precisamente a la humillación como muchas veces la entendemos: hacerse a un lado, sentirse menos, comerse el coraje, esconder los dones que el Señor nos da, no. La humillación entendida así, no es cristiana. El Señor Jesús no buscó la humillación que le hicieron. El, simplemente fue humilde, manso, misericordioso, fuerte cuando tuvo que ser fuerte y débil como dirá el apóstol Pablo, cuando tuvo que ser débil así entre comillas, para ganarnos a todos, y nos participo de su riqueza y aún más –nos dirá el apóstol Pablo en otra parte:


Jesucristo, siendo rico se hizo pobre, para enriquecernos con su humildad perfecta, llena del amor del Padre como nos lo expresa en su carta a los Filipenses capítulo 2 versículos del 1- 5, hablándonos de la grandeza del amor de Cristo, manifestado en la humildad:
“Así que, si Cristo los anima, si el amor los consuela, si el Espíritu está con ustedes, si conocen el cariño y la compasión, llénenme de alegría, viviendo todos en armonía, unidos por un mismo amor, por un mismo espíritu y por un mismo propósito. No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo. Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros. Tengan ustedes la misma manera de pensar que tuvo Cristo Jesús”.


Y en los versículos del 6 al 11, resalta el inmenso amor de Dios manifestado en Cristo Jesús el cual –dice- aunque era de naturaleza divina, no insistió en ser igual a Dios, sino que hizo a un lado lo que le era propio y tomando naturaleza de siervo, nació como hombre y al presentarse como hombre, se anonadó a sí mismo y por obediencia fue a la muerte, a la vergonzosa muerte en la cruz. Por eso, Dios le dio el más alto honor y el más excelente de todos los nombres, para que al nombre de Jesús, doblen la rodilla todos los que están en los cielos y en la tierra y debajo de la tierra y todos reconozcan que Jesucristo es el Señor, para honora de Dios Padre”.


Y en el salmo 130, encontramos un corazón que anhela verdadera libertad interior cuando exclama el salmista: "Señor, mi corazón no es ambicioso ni mis ojos altaneros; no pretendo grandezas que superan mi capacidad, sino que acallo y modero mis deseos como un niño, en brazos de su madre. Y al final del salmo, nos invita a confiar en todo momento y circunstancia en el Señor cuando dice: Espere Israel en el Señor, ahora y por siempre."
¿Cómo puedes darte cuenta que necesitas crecer en humildad?


Reflexiona si cuando alguien te llama la atención: tus padres, tu jefe, algún amigo o quien sea, en seguida saltas para atacar o respingar justificándote, porque estás convencido, convencida, de que si te dejas, se aprovechan de ti. ¿Sabes?, nadie tiene en su poder tu libertad y tú decides cuán humilde quieres ser, porque ya antes, el Señor te ha dado esa gracia de poder ser humilde.

Hay un apotegma o dicho de los padres del desierto que dice: El abad Arsenio contaba que cerca de un pueblo, en la colina, había un hombre ermitaño, al que todos amaban por su gran amor a Dios y a los demás, reflejado en su extraordinaria humildad de vida. Un día, una joven del pueblo quedó embarazada. A los pocos meses, el padre de la joven se dio cuenta del embarazo y enfurecido, le gritaba: dime quién fue para matarlo….la joven, invadida por el miedo, no dijo nada.

Al llegar el momento del alumbramiento, el padre le volvió a decir, dime quién fue para hacer que tome la responsabilidad de la criatura, a lo que la joven respondió aún con mucho miedo pero decidida a decir la verdad: fue el monje de la colina. Al oír esto el padre, de prisa, tomando al recién nacido en sus brazos y acompañándolo todos los vecinos, fueron, con palos para darle su merecido a aquél humilde hombre. Casi tiraron la puerta de su pobre choza con los golpes y los gritos…..


El ermitaño salió tranquilamente e irradiando una gran paz, mientras el padre de la joven, le dijo muy enojado: aquí tiene a su hijo, es usted un infame, un abusador, ahora le toca hacerse cargo de él, mantenerlo, educarlo. El ermitaño se limitó a responder con una voz dulce, llena de profunda compasión: está bien, está bien. Y el hombre cuidó del pequeño, lo alimentó, lo vistió e hizo del chiquito, un niño de bien.

Siete años después, la joven, se atrevió a hablar con su padre y le contó la verdad diciéndole: Padre, te mentí sobre quién fue el responsable de mi embarazo. No fue el ermitaño, sino mi novio. Y al oír esto el papá de la chica, apenado fue, junto con todo el pueblo a arrodillarse a aquél hombre ermitaño, que no buscaba más que amar a Dios en todo ser humano que se topara en su camino. El padre de la joven, le pidió disculpas, y lloró a sus pies, a lo que el ermitaño respondió desde ese reposo interior que sólo tienen los seres humanos que han descubierto desde la sabiduría y la humildad el sentido de vivir: “está bien, está bien”.

Tú que escuchas, permítenos decirte que puedes exponer al otro a la otra, al de enfrente, tus puntos de vista, lo que ocurrió realmente, pero te recordamos como lo dijimos en el mensaje del diálogo: hazlo con sencillez, desde el amor verdadero, sin querer defenderte sino más bien pretendiendo construir, establecer y perpetuar la paz en tu corazón y en el corazón del que te escucha.

También puedes mirar si eres humilde o no, es decir, si desde la soberbia crees que tu posición te da derecho a tratar mal a los otros. Jesús dice en el Evangelio: “Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón. Esto te dice que debes esforzarte por irradiar en los demás un corazón profundo, sencillo y gentil, anclado en el amor verdadero, pues Él, te ha llamado desde toda la eternidad y tú, eres su discípulo, su discípula.

Puedes estar alerta y ve si cuando te vistes de apariencia, te llenas de vacío y te engríes como el sapo de la fábula, que hinchaba el buche presumiendo, hasta que estalló. Ten cuidado porque a veces la última persona que se da cuenta de esto eres tú mismo, tu misma, por eso